HISTORIETA DE K.



Menos mal que gracias a que a uno lo acostumbraron a la vida extraña viví mi derecho a voto esta mañana en las elecciones europeas como algo normal y dentro de lo corriente.

Resulta que tras depositar el voto cuando lleva el colegio electoral diez minutos abierto te encuentras al salir con que en realidad está cerrado por falta de sobres y el policía de la puerta no deja entrar a nadie hasta que lleguen los faltos sobres que no estaban a la hora establecida.

Yo que estoy en el interior sin saber cómo y tras haber depositado como digo la papeleta en la urna le digo al amable guardia que entré en el colegio a las nueve en punto y por traer de casa el voto en mi sobre me han dejado votar junto a otros dos señores. Usted se calla me comenta el policía, está cometiendo una infracción penal por alteración del orden público y lo puedo hacer detener.

Menudo antecedente, el año pasado presidente de mesa y este me podía haber visto comiendo un bocadillo en la comisaría y con derecho a una llamada, ya digo, menos mal que por lo vivido estos años atrás está uno acostumbrado a vivir dentro de lo absurdo.