MÁS ALBERTO OLMOS

Tras una carrera mañanera de poco valor, sólo unos veinte minutos en ida y vuelta por la vía verde del aceite en la mañana del sábado, y después de una ducha en solitario me he vuelto a forrar con el disfraz de Sir Alsen Bert para seguir fiel a mi firme propósito de tomarle la delantera a las instituciones culturales de la ciudad sean públicas o privadas y promocionar la lectura en las calles de Jaén o en los lugares más insospechados, al estilo de otras ciudades más lectoras y con el fin de que cuando nos vean leyendo un libro sentados en un banco de la semipeatonal Bernabé Soriano nadie piense que sufrimos algún tipo de locura individual incurable que podamos transmitir al resto de paisanos y acabe formándose en la ciudad del Santo Reino una especie de epidemia lectora y callejera de carácter colectivo.

El lugar elegido para leer ha sido una peluquería de señoras, una elección no arbitraria que lo sepan ustedes, llevo cortándome el pelo en este local más de una década, y con el tiempo he llegado a considerar que para un caballero siempre es más interesante raparse en una peluquería de sexo contrario.

El libro elegido para la ocasión no ha sido otro que El Estatus de Alberto Olmos y por cierto muy recomendado para cualquier lector que se precie o señora de la peluquería que me hacían compañía en la interminable espera del turno. Algo que llegué por momentos a olvidar, me metí tanto en el libro y su contenido, me introduje tanto en el argumento como si yo mismo fuese el aire que rodeaba a los protagonistas o el causante de sus aparentes y no aparentes males que llegué a olvidarme completamente del lugar en el que me hallaba. La amable chica que me rasuró la china me hizo volver a la realidad tras salir de una obra penetrante recomendando desde aquí al lector que sea él el que la penetre de improviso antes de que sea tarde, anticipándote al final poco después de la mitad de la novela.

En la estantería me esperan impacientes A bodo del naguragio y El talento de los demás también de Alberto Olmos.