
Vagando en solitario por Bernabé Soriano y recordando aquel año que lo vio pasar corriendo en el pelotón de cola en su última noche de San Antón le sirvió para plantearse releer por la parte de Swann con el objeto de abordar la progresiva visita al resto de volúmenes de Proust así como para un quinto repaso quijotesco esperando de todo que las letras le atraigan y le introduzcan en el interior del libro tal como ocurrió con El viajero del siglo de Andrés Neuman. Odio, celos, Europa física y política, poesía, deshonor, una ciudad inexistente de paso o para quedarse.
Sir tras su lectura en privado durante las calurosas tardes veraniegas decidió recomendar este libro, sean o no viajeros, que se metan dentro y se hagan el protagonista....o la protagonista a gusto.....o género del lector.
1 comentarios:
Todas las ciudades o situaciones de la vida son y van de paso. No hay lugar eterno ni para la eternidad.
La vida es una constante aventura. Ha de aprovecharse.
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