
Ha sido una sorpresa que Quimera, la mejor revista de literatura en lengua castellana nos haya hablado del bloguero Miguel Ángel Muñoz y su segunda publicación de relatos publicados en su blog que una vez reunidos en un libro se publica bajo el título “Quédate donde estás”. Con “Sal” de Manuel García Rubio también disfruté de buenos momentos que ya intentaré hablar de ello en su momento.
Pero yo no quería hablar de lo anterior, ha sido un simple y tonto pretexto para introducir y hablar de mis habituales lecturas de primeros de septiembre en Vinarós en el que sólo hubo un protagonista del que quiero buscar el resto de su obra hasta la saciedad y conocer más si cabe tras leer “Casi nunca” editada por Anagrama.
Amores como tienen que ser, granjas y desiertos separados por kilómetros de arena y sin un puticlub a la vista, virginidad y desnudez sólo cuando se reciba la bendición del cura, una puta que es un volcán en erupción, y el protagonista que sólo piensa en meter sacar, meter sacar, joder, siento haber contado o transcrito el final del libro, o el principio: El sexo como pretexto válido para romper con la monotonía.
Daniel Sada nos introduce en el libro de cabeza desde el principio y no puedes salir de él para nada, ni siquiera para el argumento propuesto.
El reposo levantino en una lluviosa tarde.
3 comentarios:
me lo apunto
Casi nunca o casi siempre.
Lo de "meter" y "sacar" me recuerda a lo de "coger" y/o "tomar". Y es que un desierto, puedar dar muchísimo de sí.
El libro ha hecho mella. Al menos en Castelló.
Yo tambien me lo apunto. (es la fuerza que mueve el mundo, jejej).
Por cierto, amigo Jesus, a que paisano te refieres? A nuestro querido S.?
Un abrazo..!
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