
Cuenta hoy Manuel Peñalver en Diario Jaén que sin ficción la literatura es casi imposible. “Caín” de José Saramago, no acabo de precisar si se basa en la ficción o en la verdad revelada, pero sí pone el dedo en la llaga al recordarnos que si Adán vivió más de novecientos años, casi sin comerlo ni beberlo perece en el propio diluvio universal al coincidir en vida con Lamec, padre de Noé que fue el que construyó y se salvó en el arca de su nombre, todo entre otras cosas que no he leído pero espero leer, porque si Adán tuvo tres hijos varones, Caín es desterrado por asesinar a su hermano Abel, suponiéndose que Set tuvo que cometer incesto con su madre algo imagino condenado moralmente y religiosamente pero reconocido en la biblia sin que se asuste nadie, siendo este último un libro religioso, salvo que se pretendiese hacer una salvedad perdonable para garantizarnos al resto nuestra existencia.
Los amantes de las letras de José Saramago tenemos la obligación de seguir leyéndolo, una antigua compañera me convirtió a saramaguista en los juzgados de Linares gracias al “Ensayo sobre la ceguera” y “la Caverna”. Ella lo era, y justo cuando me convenció para convertirme a este escritor mi amiga dejó de serlo, saramaguista quiero decir, lo de dejar de ser amigos para querer ser otras cosas no le atañía a ella de ninguna forma. No sé por qué dejó el saramaguismo estaba diciendo, no acabé ver por qué, fue por la época que Saramago escribía textos como “el ensayo sobre la lucidez”, fue muy tajante, dijo de no leerlo más y no lo leyó más, y eso que le presté “la balsa de piedra”, auténtica obra de Saramago que fue escrita en la época que era saramaguista, es decir, que cuando mi compañera dijo de oponerse a la obra de Saramago, no era para las presentes o futuras publicaciones, sino también para lo escrito en el pasado que había omitido leer hubiese sido por algún descuido u otro tipo de olvido u omisión. No sé qué vio u oyó del señor José Saramago, pero el cambio fue tajante y radical, no leo más a Saramago y no leyó más a Saramago, devolviéndome mi libro sin abrir ninguna de las páginas.
3 comentarios:
Pues yo seguiré leyendo...
yo estuve allí
Parece que las posturas sobre Saramago son "o todo, o nada". No hay término medio.
Su lectura -en ocasiones- me ha resultado un poco pesada e indigesta, si bien, reconozco la genialidad en algunos de sus pasajes.
Introduce mucho el pensamiento y la filosofía, lo cual puede ser, o muy accesible o bastante inapetente (contraproducente). Según el lector, la situación y el momento.
Lo que si tengo claro es que, desde que se posicionó a favor del funesto trasvase en el río Castril, ha dejado de ser el escritor más leído y admirado de dicho pueblo. Y proximidades.
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