
Sí, me llamo Mc Alsen y he aparecido en el interior del espejo de los aseos de la Colombiana (ahora Colombia 50 o Mont elado) sin que él hubiese entrado aquí al WC a mirarse o practicar cualquier otra cosa de necesidad. No logro saber si él, mi persona real ha acudido en este momento a tomar café pudiendo estar en su casa practicando su denostada noctaviguez o quizás leyendo a Gombrowicz y su Ferdydurke, obra que fue descubierta mucho tiempo atrás por el otro mangante que suscribe y es el auténtico autor de esta historia, podía estar en cualquier otro lugar menos en este excusado en el que me he plantado sin saber cómo.
Él es yo y yo soy él, aunque sea su reflejo si entra aquí, cuando viene a tomar café seguimos siendo el mismo, no hay diferencia, él fuera del espejo y yo aquí, dentro y sin moverme esperando su visita al inodoro. Es un artista del lápiz y papel, un creador nato, cuando le ponen la tostada en la terraza traza formas artísticas al derramar el aceite de oliva virgen sobre la molla del pan tostado, cruces desdibujadas, espirales, líneas quebradas e irregulares; aunque ese arte nuestro o mío, o de él, somos el mismo recuérdenlo, sea destruido con el primer bocado antes también del primer sorbo del cremoso café colombiana, sí colombiana y no colombiano, todo sea en honor al histórico nombre del mejor café de Jaén.
Eso mismo pensé hacer con mis obras completas literarias, destruirlas antes de darlas a conocer al no existir lectores que estén a su altura, no hay necesidad de vender más o vender menos libros, me la trae floja el mercado literario, lo realmente importante es la calidad del lector que esté siempre al mismo nivel de mis obras y escritos, si quisiese prostituirme literariamente no hubiese sido difícil colocar mis libros en cualquier editorial y escaparate de librería, por eso quiero deshacerme de todo, seguro que mi real ya está sentado ahí en la terraza solicitando su desayuno pensando en el ser o no ser, le pego fuego a todo o el pueblo llano leerá toda mi obra. Hay cosas que no pueden ser consentidas.
5 comentarios:
Qué cierto es que algunos se pasan demasiado tiempo ante el espejo... tanto que sólo pueden verse a sí mismos.
Cómo me ha gustado.
Estupendo post.
Si, tanta mirada ante el espejo no puede ser buena; aunque si con moderación.
a veces, el espejo nos engaña; pero otras nos dice la verdad y hace que nos caigamos del caballo.
Un abrazo.
No es malo mirarse al espejo. Quizás, el espejo nos devuelva preguntas y detalles incontestables.
Lo peor, no saber distinguir al personaje que hay frente al espejo.
No quemes tus libros. Dalos a conocer. Siempre habrá un buen lector, con el mejor café.
Jesús, no había reparado en tu mudanza. Conseguí tu pista por fin. Saludos.
Acabo de enlazarte. Sir Alsen Bert dice que está hasta ahí de que lo cites.
Yo te lo digo para que lo sepas, amigo.
Hala!!
Enséñame a hacer fotos y yo te enseño a beber whisky.
¡Venga!
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