
Sin enterarme se me caen cinco euros en la Colombia 50 al guardar la vuelta del rico café con tostada cuando otro cliente me advierte que el billete caído estaba por los suelos, todavía queda gente honrada o quizás el valor no era muy alto, me hubiese largado con cinco euros menos y quizás no me hubiese enterado al no llevar una contabilidad exhaustiva del haber que llevo encima, no sé qué hubiese ocurrido si el billete hubiese sido con un cero a la derecha incrementando éste en 45 euros, me quedará la duda de si me hubiese dejado salir de la cafetería o me hubiese retenido con la advertencia de quedarme sin él, que retorcido que soy al pensar mal del amable caballero que me hizo resarcir el pequeño capital de mi cartera al invitarme a agacharme para colocar el billete en su lugar.
La culpa del mal la hubiese tenido sin querer Enrique Vila – Matas, que me ha hecho subir a la hora del desayuno a la librería metrópolis a buscar “Finnegans Wake” de James Joyce cuando el librero y asesor literario de la librería me ha comentado que estaba agotado nada más y nada menos que por las dos editoriales que lo mandaron editar, me parece odioso dar un viaje en balde al viejo Jaén ¿no piensa Vila – Matas antes de publicar nada en sus artículos de Babelia que muchos curiosos lectores de la obra de Joyce saldrán en su búsqueda, y más los sufridos relectores de Ulises?, porque Ulises siempre hay que releerlo, mi gozo en un pozo es consolado sabiendo que tengo “Dublineses” en casa a la espera tras haber terminado casi de un tirón y sin pena ni gloria “Los bosques de Úpsala” de Álvaro Colomer . Miro de reojo las tres torres una por cada tomo de la obra de Larson, están en el suelo de la librería, no en estantería lo que me hace ignorar si es una indirecta de la librería considerando esta literatura a nivel del suelo, el último ejemplar de la torre más alta me llega a la cintura, se venden como churros, sea el tomo 1, el 2, o el 3, del 3 ya lo dije aquí, no quise saber nada, el 2 ya lo dejé a medias tras haber leído el 1 de forma compulsiva y del 3 me negué y me sigo negando a comprarlo.
He cambiado el diseño del blog, seguro que os parecerá una tontería, pero para mí es de vital importancia que tenga para los lectores una vista más gratificante que la que tenía anteriormente, un blog donde todavía no acabo de situarme encontrando mi sitio ni acabo de ver lo que pinto dentro de él, si soy el sufridor del argumento o el ideador ficticio del mismo debido al galopante desdoblamiento de personalidad que vengo sufriendo y por el que fui ingresado en su día en el hospital de Cástulo en el que se determinó que mi problema era incurable y por más que luche por sanar el problema, el silencio y abandono médico y religioso al que fui sometido agravaron más mi patología.
-Váyase señor J.- me parecía oír detrás de las paredes.
6 comentarios:
Extraordinaria entrada, amigo Jesus. Lo haces fenomenalmente bien: me quito el sombrero.
Y el cambio de look: fantastico tambien.
Un fuerte abrazo.
Me agrada mucho su blog. No lo conocía. Volveré por aquí.
Un cordial saludo.
Siempre es bueno cambiar de vez en cuando.
En cuanto al libro: te queda el consuelo de las bibliotecas públicas.
lo importante es que e sea gradable para ti, es tu casa y tu haces lo que se te antoje....¿aún sigue metrópolis al ladao de la catedral??? me encantaba ir a mirar... tambien a gutierrez, pero en metropolis con más libertad...saludos
Pues la misma si señor.
Desde los cinco uros (hay gente que dice "uros" en vez de "euros") hasta el efecto anti-Larson y, continuando por el sendero de Cástulo, forjaste un camino en donde el cinismo conduce a la originalidad más extravagante.
Publicar un comentario en la entrada