
Mi vecino sigue huyendo de mí, que mala suerte haberlo conocido, fue mi escritor favorito de Jaén en prensa donde superaba con creces al resto por su estilo y personalidad diferente , pero me rechaza, se escapa, se me escurre de las manos, consigue descargar gratis “Cuento y aparte” de Juan Cruz López y se hace amigo de él, yo que adquiero con dinero contante y sonante “50 pasos para dar el salto”, también de Juan Cruz López no consigo ni que éste último diga algo sobre cómo adquirir incluso también pagando “Cuento y aparte”, menudo sistema bananero local que tenemos por nuestras calles que los grandes escapan de quienes pueden ser tus lectores o clientes futuros potenciales.
Creo que será mejor hablar de otra cosa y cruzarnos al otro lado del Atlántico y contaros por si nunca lo he hecho que me gusta Bioy Casares, pero no sólo por su obra, me gusta porque quiere darla a conocer ya que vas encontrando sus libros en las librerías, al contrario que otros autores que tienen su obra casi oculta como ocurre como mis vecinos de Jaén, tal como también viene a suceder con Daniel Sada que obtiene el premio Herralde de novela con “Casi nunca” convirtiéndose en un auténtico laberinto intentar conseguir su anterior escribienda a excepción hecha de la magnífica “Una de dos” editada gracias a Alfaguara.
La auténtica literatura no hay que buscarla en una u otra editorial, la auténtica literatura hay que buscarla desde México hacia abajo, y no basta con leer a García Márquez y a Vargas Llosa, autores para mí cada vez más en desuso, hay que buscar lo más oculto de Bolaño, del suicidado Caicedo (otro que escondió su obra como mi vecino), el mismísimo Daniel Sada, y un largo etcétera sin olvidarnos de los Borges, Cortázar y Onetti. Pero claro está nos tienen el coco comido con Larson, Zafón y toda la fanfarria de publicaciones en serie marquetinizadas y con presentaciones bien vistas que no vemos lo que hay detrás y ante nuestros ojos sólo aparece una bella encuadernación con nulo contenido literario en su interior.
Bioy Casares publicó entre otras cosas “La invención y la trama”, un libro gordo donde podemos encontrar lo mejor de sus publicaciones. “La invención de Morel” se encuentra incluida en este tomo, quizás sea su mejor obra, cautivadora y poco promocionada superando con creces a muchos de los trabajos de Jorge Luis Borges que de hecho es el prologuista de la obra en cuestión.
La imaginación y el buena hacer literario de Casares con “La invención de Morel” no se asemeja en nada a lo que publican todos estos autores que utilizan la literatura como mercadería de batir récord de ventas gracias a los lectores noveles que consideran a Larson o a Zafón como una estrella o ídolo de masas más tal como sucede en otras facetas deportivas, musicales,….
Casares te introduce con “La invención de Morel” en un mundo distinto del habitual, el cómo en una isla deshabitada a la que escapa el narrador observa a personas inexistentes de la que de una incluso se enamora las cuales son proyectadas para que siempre repitan lo mismo gracias al ingenioso argumento del autor, realidad irreal donde las haya mientras Larson nos intenta intrigar con otra manida historia de la típica heroína salida de la nada que al contrario que otras veces donde todos los héroes son guapos en este caso la niña es pequeña, anoréxica y fea.
Descruzo el Atlántico y os digo que también he leído a Larson y a Zafón, no lo niego, pero gracias a ellos he descubierto que existe algo más que la literatura de superventas, y tampoco niego que por lo menos han conseguido que muchos jóvenes se acerquen a los libros, pero poco más. Hoy leo con agrado “Winesburg, Ohio” de Sherwood Anderson editado por Acantilado, a mi vecino lo leía en el periódico o blog escondido que busco sin cesar al mismo nivel que éste autor nacido en Ohio, mientras por otro lado los cuentos completos de Faulkner y de Nabokov ya están en mi poder y a la espera. Entre una cosa y otra y como no puede deseárselo a nadie me lo deseo a mí mismo: “que me aproveche”.
Ambicioso y egocéntrico es uno a veces, y más con la lectura.
Hoy a última hora y antes de cerrar este post y lanzarlo al olvido virtual me entero gracias a Enrique Vila – Matas en “Babelia” y justo cuando por este tiempo me planteaba leer por tercera vez “Ulises” (“Ulises” no hay que dejar de releerlo nunca), que James Joyce tiene algo publicado llamado algo así como “Finnegans Wake”. Tengo que releer también este artículo en el suplemento cultural de El País de Vila – Matas y saber más de esta obra, como cuando en aquel tiempo gustaba de releer a mi vecino.
6 comentarios:
Tocas muchos autores, yo desconozco a la mayoría...pero te puedo decir que sobre gustos...¿hay algo escrito?.. personalmente no sabría decirte si este o aquel es buno o malo... o si es suya la obra o de un "negro"... yo suelo elegir el libro por la pequeña sinopsi de la contraportada o por recomendación de los que me conocen... solo busco descansar la mente y que mi pensamiento se evapore...
Malos o buenos??? y tu y yo??? al menos nos leemos...en este caso prima más la comunicación...
un abrazo paisano
En efecto: salgámonos de lo que nos venden. Huyamos de las lista de los grandes almacenes y busquemos en las estanterías de las pocas librerías que quedan con fondo editorial.
Saldremos ganando.
Excelente cariz literario adquiere tu blog, amigo Jesús. Me ha encantado tu entrada literaria como pocas. Saludos.
Esto está fantástico, amigo Jesus...!
Me ha gustado muchisimo.
Un abrazo y feliz fin de semana...!
Mi último libro lo encontré entre un montón sin ordenar.
No conoció estantería, ni etiqueta, ni siquiera sé si llegó a ser inventariado...
Habla de Hopper.
Creo que hasta ha engordado.
Ese anónimo que escribe no es que huya, lo más lógico es que utilice su blog para ligar con alguien o similar.
Sal de la ignorancia corredor perezoso.
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