
Los últimos escabrosos cinco kilómetros de esta tarde con la mitad de ellos con viento en contra sólo han aportado incertidumbre a mi desdicha corredora al sufrir la rodilla izquierda en los tramos ascendentes disparándose los quizás infundados temores que te hacen preparar para lo peor. Aunque fracase al no llegar ni a la línea de salida, o abandone viéndome en la obligación de bajar a pie o taxi a por el vehículo aparcado cerca de meta me veré obligado a contarlo, puede ser el sábado más grotesco del año y pensando en volver, hay que acabar con esta miserable historia aunque no tenga fin, pero que me obliga a enfrentarme a circunstacias y seres de mi imaginación como si fuesen reales o de otro tiempo que ya pasó.
2 comentarios:
En el fondo no corremos contra ocho mil sino contra uno mismo.
Yo os apoyaré desde la organización. Suerte a tod@s y que disfruteis...
Publicar un comentario en la entrada