EL DÍA DESPUÉS

Vivo inservible mis movimientos que vienen y van de forma torpe y limitada, ayer tras la ducha sin ropa estiré y estiré con la noria de fondo, hoy paseo mañanero buscando cafeterías abiertas en la mañana de resaca sanantoniana, en el quiosco del parque parezco un cliente dominguero, solitario y con aspecto de fracasado leyendo la prensa con el café con churros enroscados aunque con la mente viajada a la noche anterior de la carrera y al día siguiente donde ya veo las caras de los compañeros de oficina y desayuno que seguro que me vieron llegar de los últimos de la carrera, mejor sería desaparecer al estilo de Robert Walser y no tener que dar la cara o aportarles explicaciones increibles del rollo de la molestia en la rodilla, ahora sí que me van a expulsar del Quiebrajano antes de ser admitido.



Leo antes de comer La máquina de languidecer de Ángel Olgoso y editado por las páginas de espuma, relatos creíbles y otros no tanto por no decir nada, se leen en una sentada y te preparas para relatos del mismo autor más en serio por su tamaño en Los demonios del lugar aunque no por ello más inteligentes, es casi vecino de ciudad el autor, pero algo me huele raro cuando no recuerdo haber sabido de él por aquí en algún sarao literario.

4 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ese libro ya me ha ganado por el título.

madison dijo...

A mi tambien me gusta el título, y tu comentario.

José Antonio dijo...

Ángel Olgoso es un autor de Granada, muy desconocido -excepto en círculos literarios- en nuestra ciudad. Siendo yo concejal de cultura de mi pueblo ganó un concurso de relatos que organizábamos todos los años, y sólo recuerdo sus palabras casi disculpatorias diciéndome que él era conserje de un colegio. Por lo que sé y lo que he leído en Ideal el relato corto es su fuerte, en el cual ha obtenido muchos premios. Pero excepto aquel relato ganador que leí por ser miembro del jurado nada de él leído.
Pero sospecho amigo Jesús no te ha llenado su literatura.

Santi Palillo dijo...

Anda y que les den Jesús, has hecho lo que has podido y ya está; leer la prensa dando cuenta de un café y churros es para disfrutar no para dejar a la mente hacer de las suyas.

Anímate hombre que los compañeros de oficina tendrán también sus cositas.