EL VIAJE VERTICAL



Un fotógrafo de flickr, uno de mis contactos y gran hacedor barcelonés en la fotografía me contó en privado un día algo de su historia, poca pero suficiente, no hemos vuelto a hablar aunque seguimos visitándonos mutuamente nuestras respectivas galerías de imágenes.
Hoy lo vuelvo a ver o recordar como protagonista de El viaje vertical de Enrique Vila – Matas, siendo en este caso la ficción hecha realidad y no al revés como se suele decir.
Mismo estado sentimental o civil en la Barcelona de siempre y misma ciudad portuguesa elegida como lugar de escape a la situación, debo de seguir leyendo, no he llegado ni a la mitad aunque de este fotógrafo de la realidad sé poco más, tampoco Federico Mayo el personaje de El viaje vertical es fotógrafo, sino empresario de seguros en situaciones reales y ficticias de inestables incertidumbres.



Primero me lo cuenta y ahora lo leo, no salgo de mi asombro, la literatura tiene un poder a veces indescriptible, deseo plagiar mi propia existencia y transformarla con la justa dosis de ficción en una obra legible y apetecible al lector, pero algo se me escapa de las manos cuando dos personas desconocidas plagian en la vida real y sin saberlo la novela de un escritor como Vila – Matas.

4 comentarios:

madison dijo...

Qué ganas me ha entrado de leer el libro.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

la literatura, en sí misma, es ese poder

O. dijo...

Otro tipo de viaje: opalazon.blogspot.com

Javier Cánaves dijo...

Me sucedió hace ya algunos años algo similar leyendo el "Cónsul honorario", de Graham Greene. Al doctor Plarr, protagonista de la novela, le estaba pasando lo que a mí en la realidad, en otro contexto y época, evidentemente. Ellas eran (la real y la ficticia) tucumanas y tenían veintipocos años; Plarr y yo éramos de la misma edad y sospechábamos que a los que no pueden enamorarse por racionales, les está reservado el destino peor de la obsesión. Era un paralelismo desconcertante y a la vez atractivo. Deseaba seguir leyendo por si la ficción aclaraba o adelantaba qué podía suceder en la realidad. Tu entrada me lo ha recordado. Saludos.