Sábado mañana, carrera continua de 55 minutos por las calles de Jaén con doble ascensión completa a la avenida de Madrid con descenso y llaneo por lugares tan variopintos como Paseo de la Estación, Ejército Español, Arquitecto Berges, Millán de Priego, Núñez de Balboa, Ruiz Jiménez, etc. Salida con 1º C de temperatura y finalización en el quiosco de Blas con 0º C apestándole de sudor el pequeño habitáculo donde vende la prensa.
Posteriormente adquiero casi la bibliografía que me quedaba de Vila Matas, que me quedaba por tener en mi poder quiero dar a entender, aunque mucha más por leer, que no es el tema, no confundamos la cuestión. Café en la Colombiana de la Plaza de San Francisco, no entiendo por qué en este local de los cuatro que posee la firma es donde más rico está el café, mentidero a conciencia estoy seguro, lectura de prensa y charla parroquial que no se confunda con eclesiástica.
Espero a Blum y no aparece, creo que no viene desde que vengo a este café, no desea verme por temor a que le sonsaque algo o a que decrezca su prestigio con mi mala compañía, más de media hora esperándolo y no ha asomado la nariz, lo imagino ya camino del café Gijón.

Invisible de Paul Auster mientras coloco en la estantería lo que creo que es toda la obra de Enrique Vila – Matas firmes y en fila india a la espera de ser devorada, suman doce, creo que no están todos, y entre cada uno, un relato de Edgar Allan Poe, porque a Vila – Matas hay que alternarlo con Poe sepan ustedes.
De momento seguiré con Invisible como creo haber dicho antes, me parece que estoy leyendo a uno que cuenta cómo se folla a su propia hermana, aunque Auster es Auster y hay que llegar hasta el final, de la novela se entiende.
He nombrado a Bernar sin que lo sepa él todavía como preparador para la carrera de San Antón en lo que queda de días (no confundir con Bernardo, aunque éste bien pudiera ser mi asesor literario aunque esta expresión tienda a confusión) no doy con él por teléfono, es mi breve entrenador y todavía no lo sabe, no lo encuentro, que sorpresa se va a llevar cuando se entere.
6 comentarios:
Ya me gustaria tener tiempo para leer, Jesus, pero me es imposible, estoy hasta arriba de trabajo...!
Saludos.
Sigue con Invisible.
No sé si para correr por el llano: pero los médicos dicen que los corredores de pista terminan con la pierna derecha más larga que la izquierda.
Me gusta Auster, he leido bastantes libros suyos, pero los dos anteriores me resultaron pésimos, me dije que no volvería a leer nada más suyo, pero soy débil con este autor, así que cuando salió Invisible fuí directa a la librería a comprarlo, estoy contenta, es un gran libro.
Me gustaba más el primer Auster, el de "El palacio de la luna" o la "Trilogía de Nueva York". En cierta ocasión escribí un artículo sobre él y tuve la ocasión de comentarlo con el propio autor y entregárselo. Fue el año que publicó "El libro de las ilusiones", que tampoco llegó a interesarme tanto como los anteriores.
Amigo, me temo que este año tampoco acudiré a la S.Antón, que es una carrera muy rápido y estoy alejado de mi forma. Pero gracias por avisarme. Sé que hubiera contado con tu colaboración como el año que la corrí. Suerte, que veo estás entrenando a propósito.
Hola,
Gracias por pasar por mi blog y permitirme descubrir este. Te paso un link sobre la presentación de Invisible.
http://cafeylecturas.blogspot.com/2009/11/novela-invisible.html
Dejé de leer a Auster tras "Un hombre en la oscuridad". Sus últimos libros me dieron la impresión de que comenzaba a regodearse en su propio genio, pero ese fue demasiado para mí.
Saludos, pariente lejano.
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