LA BOLSA DE CORREDOR



Es la primera carrera de San Antón a la que opto por desplazarme a pie a la línea de salida convirtiéndose ya para el futuro este cambio de ritual en fuente de superstición al haber sido también la peor carrera de los últimos cinco años en lo que respecta a correr la distancia en 1 hora y 8 minutos cuando otras veces he sido capaz de hacerlo en 54 minutos permitiéndome en aquella ocasión incluso de subir el último tramo de los escuderos caminando, algo que no ha sucedido en la edición de este año que lento sí, pero con plena entereza y fidelidad corredora sin imitar ni una sola vez a otros que a veces andaban en vez de correr.
Veo a Lola en una carpa o stán repartiendo dorsales a diestro y siniestro con una camiseta que decía organización, me quiero otorgar buen humor acordándome del chiste malo de la orgía donde ante todo había que tener organización y repartir bien y equitativamente los accesos carnales. Iba a saludarla cuando me encuentro a uno de los doctores del sanatorio mental de Cástulo que también se disponía a correr la carrera.
¿Cómo estás?
Bien
Estás más delgado
Corro más que antes.
Allí todo bien, ¿estás aquí bien por fin?
Sí, da recuerdos al personal del hospital.
El cajón de salida este año no tenía ni principio ni final, no escucho melenchones como en otras ediciones, algo ya me decía que todo iba a ser diferente, la rodilla izquierda iba a ser la excusa, ya lo sabía de antemano, no dolor para tener que participar, pero molestia para hacerte ir controlándola a cada instante.
La Avenida de Madrid fue el tramo más duro, mucho más que los Escuderos, Poyatos un fotógrafo de Diario Jaén me inmortaliza en plena subida amén de un descarado fotógrafo corredor con cámara compacta que de vez en cuando se detenía dándose la vuelta y disimulando disparar a la carrera no hacía otra cosa que hacerme fotos a mí hasta que hacia el último tramo y cuando volvía a las andadas le dije lo descarado de su actitud, no me importaba su juego, pero tampoco lo iba a dejar ir sin hacerle ver que me estaba dando cuenta.
Consigo terminar la carrera en meta bastante entero a pesar de llegar el 101 por la cola de tres mil y pico corredores, la frase de autoconsuelo, la importancia de participar y demás, muchas frases de ánimo por el público, la rodilla no se quejó, pero la molestia estuvo ahí, todo malas excusas de perdedor.
Me acerco a recoger la bolsa de corredor, no salgo de mi asombro, no la reparten siguiendo la fila de los que llegan a meta sino que desde lo alto de lo que parece ser una camioneta las reparten o arrojan sin orden ni concierto sobre una masa enfervorecida de corredores con las manos alzadas solicitando que les lancen la bolsa.
A mí.
A mí.
Un sistema de reparto injusto que puede provocar que alguien repita bolsa. Cuando estoy casi a punto de creer recibirla se terminan, no hay más la gente se queja indignada, lo típico.
Lo siento por mí mismo, abandono el lugar en solitario y sin bolsa, me dirijo a casa todavía con el dorsal en el pecho pero con las manos vacías sin la bolsa de corredor como emblema o diploma aparente de que parece a los ojos de los demás que has terminada la carrera, con el dorsal pegado y sin bolsa de corredor parecía un corredor exiliado o un imitador que no ha corrido carrera alguna pero se ha colocado el número en la sudadera para decirle al resto que sí, por primera vez la noche de San Antón me deja un triste vacío de corredor fracasado.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento mucho corredor, tus palabras me dejan con la boca abierta, a una amiga le dieron una camiseta blanca de algodon, como la que nos han dado todos los años, y nisiquiera le dieron una triste botella de agua, la organizacion ha sido pesima.Aunque no te dieran la bolsa del corredor tu sabes que la has corrido.

madison dijo...

Estas cosas desaniman.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué descriptivas las manos vacías del corredor...

Lola dijo...

Por mi parte como viste me esforcé porque mi granito de arena sirviera para algo. Un besazo y gracias por hacer mención de mi nombre.

Lola dijo...

Ahhhh y siento lo de la bolsa.

Cornelivs dijo...

http://cornelivs.blogspot.com/2010/01/1-aniversario-del-manifiestro-por-la.html

Imposible detenerme, amigo. En el enlace de arriba encontrarás mas información.

Gracias por anticipado y un enorme abrazo.

José Antonio dijo...

Jesús, esta carrera es interior, espiritual, créeme, principalmente para quienes sois de la tierra y corréis por vuestra ciudad. Lo de la bolsa es insignificante. De hecho, yo que suelo llegar normalmente en posiciones holgadas para recibir bolsa, en ocasiones he regalado la camiseta allí mismo. Además, recuerdo que la camiseta de la S.Antón es de la que hay que regalar o dejarla para limpiar el polvo de la librería, jeje. Lo importante es que la carreta está hecha. Por cierto ¿tú mejor carrera pudo hacer aquella en compañía de Eduardo y Santi, en aquella única en la que yo participé? Saludos y enhorabuena.

Santi Palillo dijo...

Está claro que a muchas carreras el éxito acaba matándolas, la San Antón no será la primera ni la última.

Estoy con José Antonio en que la bolsa no sirve para casi nada, ya no la dan ni en el supermercado ;-)

Venga Jesús, será por camisetas...

A ver si el año que viene me animo y corremos juntos otra vez.