
Esta mañana navegaba como sin rumbo por la calle Cerón, mi mente se sentía jocosa y jovial al haber descubierto un nuevo personaje femenino para mi obra ya casi ultimada pero que si la introducimos en el interior del argumento no definitivo puede producir sensaciones varias según la capacidad receptiva de placeres al presente y futuro lectora o lector. Había adquirido esa misma mañana y en esa misma calle Si volviera a nacer de Pablo Peña Almagro, su segundo libro, un policía local escritor que empieza redactando multas y fíjate como acaba, en Cástulo en mi época de ingreso en el sanatorio conocí a otro, se llamaba y se seguirá llamando Juanma, siendo el amigo capaz de describir como nadie el hospital de los marqueses de Cástulo y la evolución e historia delictiva de la ciudad, te vende el libro y luego te remolca el coche con la grúa.
En la Colombia 50 veo a Juan Cruz, otro escritor aunque no policía por lo menos que yo sepa, está en la barra, no le digo nada, cómo iba a hacerlo portando en las manos el libro de otro autor, me siento abrumado, y deseoso de abonar el café y la tostada como destino pictórico de una repentina abstracción imaginaria desarrollada con avidez con la cacharra del aceite de oliva, no tenían que haberme dejado salir de la oficina. Podía haber ocultado el libro bajo el anorak e ir a saludarlo, pero si se me escurre por dentro y cae el libro al suelo la vergüenza hubiese sido mayor y más si utiliza su gentileza y me lo recoge él para que yo le dé las gracias.
La situación se volvió más extraña y ridícula aunque era yo el único de todos los protagonistas que la vivía o recreaba en solitario sin intercambio de vivencias con el resto que permanecían ajenos a mi situación. El libro Si volviera a nacer es de Pablo Peña Almagro repasa mi mente cada vez más depravada por la película que me estaba montando, en el interior de la cafetería toma café otro autor local, todo me hace también divagar sobre la posible existencia de disputas o posible mala envidia entre autores de Jaén, son muy pocos, y los que ganaron fama emigraron a las supuestas según ellos mejores capitales, que pocos son.
5 comentarios:
Espero que no todos los escritores exigan de quien les salude que lleve sus libros... sería difícil salir de casa con la previsión de encuentros...
De Muñoz Molina cuentan las malas lenguas que tiene a su madre casi abandonada en su Úbeda de nacimiento por él estar en Madrid, NY, etc.
Juan Eslava Galán, ama mucho a Jaén y la refiere en su obra con frecuencia y para ejemplo "La lápida templaria", pero no sé si lo verás por allí con frecuencia.
Todavía os queda el Tíscar, que según las oxidadas entendederas de quien suscribe, será uno de los pocos recordados dentro de 100 años.
Saludos.
Nadie es profeta en su tierra, y yo que no quiero ser ni profeta, ni policía, ni un jodido vacilón, pero que algo de eso tengo que ser por aquello de la pecunia tan necesaria en estos días, te digo que, gracia por tu apoyo, no sólo por mí sino por todos los que, sin tener un nombre pomposamente reconocido y viviendo de esta ciudad apartada de las miradas de esas conciencias pudientes que cortan y pegan a su antojo, sobre un papel escribimos historias inventadas y soñamos con que algún día serán leídas por alguien. Somos pocos, pero bien avenidos, y quizá algún día, alguien se dé cuenta de que en Jaén, no sólo se vive de puta madre sino que también hay quien hace cosas que no están del todo mal.
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