El curioso o curiosa puede agrandar la fotografía picando sobre ella y sabrá a que me refiero.
La fotografía de un grupo formando una pequeña muchedumbre puede dejar de ser totalmente urbana cuando su autor contempla lo resuelto percibiendo que alguno de los elementos humanos que la integran se han percatado de la actuación del fotógrafo cuando les disparaba con la cámara. Ambos personajes, sean fotógrafo y fotografiados siguen siendo anónimos los unos con los otros, desconocidos en la vida diaria, aunque algunos de ellos en un momento o instante de su vida se percataron que estaban siendo inmortalizados por la otra parte.
La evolución no siempre termina ahí, la fotografía urbana totalmente anónima que en el momento o instante de apretar el disparador se convirtió de repente en un robado al conocer los personajes que salen en ella ese momento también decisivo del fotógrafo inmortalizándole a éste con sus miradas, puede llegar un momento en que ya no es tal robado, esa fotografía ha evolucionado por sí sola y esos factores humanos ahí recogidos dejan de ser personajes desconocidos convirtiéndose por la parte más corta en conocidos de vista dejando un poco de ser anónimos los unos con los otros. El fotografo no busca a sus personajes, pero en un momento dado los puede encontrar, ellos lo miraron a él cuando él los miró y detuvo con su objetivo, sí, hablo en plural, la magia de la fotografía tiene tanta fuerza que no son dos sino uno los fotografiados y posteriormente hallados por el azar, ellos dos lo miran a él decía en la estampa fotográfica, yo los miro a ellos al conocerlos de mi foto, las incertidumbres en el caso que nos ocupa consisten en que en el ámbito ajeno a la fotografía totalmente dentro de la vida real ambos dos o ellos también han dirigido su mirada contra ti ignorando el que suscribe si fue porque te reconocieron incluso suponiendo que la cámara réflex al ser accionada te cubre el rostro o por simple contestación a tu casi por inercia descarada mirada hacia los dos, más por puro asombro que por el significado real del descaro.
Me estaba despidiendo en ese momento de alguien y al mutuamente vernos me atolondré, la despedida no fue normal, la persona despedida parecía mirarme incluso con extrañeza ante mi enorme desazón. El adios de despedida a mi amiga me devolvió a mi habitual olvido hasta la próxima claro está, o era yo el olvidado desconocido y todo eso por una fotografía.
Esa misma noche sucedieron otras extrañas sorpresas, un amigo que indirectamente relacionaba con el lugar en el que me encontraba apareció por relación directa con el resto que allí nos encontrábamos, unos por azar, otros por obligación y otros vete tú a saber. El caso es que ese amigo ahora lo será más todavía, aunque ya de por sí lo era ya que nos hablábamos poco y creo que así seguiremos, nuestras vidas van en oblicuo y es difícil volver a coincidir, pero el encuentro silencioso me hizo sentir dichoso, en cualquier parte la nada engendra amigos para que no te sientas tan solo o como el único que está pendiente de que los demás no estén pendientes de él.
Me gustaría ser como el Vizconde Demediado, este curioso personaje de Italo Calvino es partido literalmente en dos de un cañonazo por los turcos, cada mitad de su cuerpo queda con suficiente autonomía para seguir viviendo pero por separado al negarse los médicos a coser las dos mitades. Estoy harto de plagiar en la vida real los personajes de libros y blogs que leo, o incluso de mi propio blog donde mi otra mitad viaja ya con destino incierto.
4 comentarios:
Me fascina ese instante en el que dos miradas desconocidas se cruzan y se detienen aunque sea por una milésima de segundo......
"El fotógrafo no busca a sus personajes, pero en un momento dado los puede encontrar, ellos lo miraron a él cuando él los miró"...que maravilla de frase........
Que importantes son las miradas,los ojos, y sobre todo comprender esas miradas y esos ojos, por que dicen realmente como es esa persona....
Mis Saludos, Corredor perezoso
La fotografía es una prolongación de la mirada y del espejo en la que el tiempo juega al escondite.
Es una magnífica reflexión la tuya.
El fotógrafo, -quizás- no busque a sus personajes, pero sí que rebusca entre las numerosas posibilidades que éstos ofrecen.
Increíble texto.
Muchas veces no ves lo que has fotografiado hasta que lo ves por segunda vez. O incluso hasta mucho tiempo después.
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