DON NADIE

Llegué puntualmente al Restaurante Casa Vostra esa noche de sábado donde había quedado con Iker Jiménez imaginando mis neuronas que no pasaría ningún tipo de nerviosismo al estar haciendo hora para marcharse a la emisora a emitir su milenio 3. Me senté con él, me pareció que no me conocía al primer vistazo pero le recordé que me había citado en el restaurante para inspirarse y documentarse para el programa de esa madrugada que iba a versar sobre encuentros inexistentes de personas reales.
Iker rompió el fuego, había leído mi libro queriendo extralimitarse del argumento interesándose sobre lo autobiobráfico o no de la obra, en una palabra buscaba saber la verdad sobre el encuentro con mi musa en la playa, si fue real, deseado, lo que fuese, quería saber donde empezaba y acababa cada cosa. Solía ir a la playa muchos veranos al lugar deseado, y aunque el temor existió ella nunca llegó a venir, o por lo menos no la vi.



Lo sentí inquieto, tenía material para el programa, un encuentro de los dos protagonistas de la novela en la playa sin que se produjera éste realmente, todo podía haber quedado viéndolo desde el prisma actual en conjeturas o suposiciones. A partir de ahí me dio miedo, pensé en que este encuentro me podía servir para una entrada futura en el blog pero decidí adelantarla al no querer llevar más lejos la conversación con Iker Jiménez con la duda de si alguien pensara en un momento dado si lo escrito aquí es copiado de algún otro lugar aunque podía yo también pensar de ese supuesto interlocutor que no es él el que lo ha pensado sino otro u otra, aunque como dijo Justo Navarro en su homenaje a Paul Auster ser escritor es convertirse en otro, en mi caso al no ser escritor me conformo con ser el otro en el que se convierten y del que escriben aunque no se habla por indicación de una consigna colectiva para convertirme en un escritor ignorado.
Pienso que ya es suficiente, que ya le he dado a Iker tema para su milenio 3 de esta noche, no quiero nada a cambio, ni de él ni de la emisora de radio, sólo que sepa conducir un buen programa con el tema de la vida inexistente de personas reales, un mal que cada día lo sufrimos más los lectores y los no escritores.
Me da las gracias prometiéndome no defraudarme ni a mí ni a la audiencia, me vuelve a invitar a entrar en su equipo a lo que me niego por novena vez, disfruto más como oyente del programa y haciéndoles el trabajo sucio de darles ideas cuando están algo faltos de las mismas.
- Así nunca serás nada, siempre serás un don nadie- me pareció oírle decir al abandonar la mesa.

6 comentarios:

Lola dijo...

Si supiera el verdadero significado de DON NADIE no lo habría dicho de ti. Un beso Jesús

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Un don nadie puede serlo todo en cinco minutos: o nada, que es lo mismo. En todos los casos, los que no lo son, no tienen gran cosa que contar.
A mí lo que me da miedo son las vidas reales de las personas inexistentes.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

no se quien es un don nadie...el que lo piensa o al que le nombran...tengo mis dudas...saludos

José Antonio dijo...

Muy buena esa transición metafórica de un don nadie claramente literario hacia un programa de misterio que investiga a personas inexistentes. Saludos.

ODISEA EN ROSA dijo...

Me encantan los encuentros inexistentes......las musas....las playas......los veranos.....la imaginanción

Es emocionante convertirse en otro o en otros...

Don Nadie, persona inexistente o persona insignificante.....no es algo tan malo......

SALUDOS

Sombras Chinescas dijo...

Qué mal fario encontrarse a Iker en un restaurante. Sería un tema para un relato de terror.

Saludos.