
Tras apurar el último sorbo de café solo en la terraza de la Colombia 50 y siguiendo la evacuación del trámite conferido bajo mi propia cuenta y riesgo por otros compañeros, en la tarde del día de hoy Manuel Palomo como locutor de la Cadena Ser Jaén se dispone a entrevistar al descontentadizo escritor Alberto Olmos justo cuando éste era servido de un buen tazón de leche con colacao con un hornazo.
Buenos días señor Alberto, cuando usted quiera podemos empezar la entrevista.
Buenas tardes ya. Pero antes tengo un par de preguntas ¿Por qué me entrevista usted? ¿Me conoce de algo? ¿Puedo llamarle Manolo?
Muchas preguntas a la vez, no lo sé, no sabía que existía usted como escritor, y sí, me puede llamar Manolo.
No sabe nada de mí y me entrevista, podía haberse usted ilustrado de forma previa sobre mi persona con Randle o Blum que han adquirido y leído toda mi obra ¿no le parece?
Me ha dejado descolocado.
¿Ha comprado algún libro mío?
Nunca jamás.
¿Ve usted? Entiende algo usted Manolo Palomo del oficio novelístico?
Bueno, leí ayer una entrevista a Antonio Muñoz Molina en un ejemplar atrasado del Diario El País.
¿Desde cuándo un locutor de la Cadena Ser se informa con periódicos atrasados? ¿Son conscientes de estos hechos los jefazos del Grupo Prisa?
Reconozco que me ha pillado, pero dígame Sr. Alberto Olmos hablando del Grupo Prisa, yo nunca lo he visto entrevistado ni que hablen de usted en El País o en la SER, sólo he visto que publica artículos en el Diario Público.
O sea que sí me conoce, aunque los artículos no se ve, se leen o no se leen, así de simple.
Bueno en realidad sí lo conozco de algo, más bien vengo poco documentado sobre usted a la entrevista.
Yo diría más bien nada, ¿conoce usted como buen jienita la nueva publicación del abogado Luis Heredia Barragán “La luz entre las tinieblas”.
No le puedo decir, no pasé de Sandalio, además en entrevistado es usted, yo soy el presentador y tengo que dejarlo claro, todavía no me ha contestado sobre el por qué un diario como El País nunca ha hablado de usted, ni se le conoce ni se le espera conocer. Además, ¿quién le ha dicho a usted que yo soy jienita?
Mire usted Manolo Palomo, un escritor no nace, se hace, yo escribo ampliando horizontes, meto al personal entre cuatro paredes, o por las calles de Tokio y sus trenes que van a esa ciudad, a continuación dejo que la deriva personal cree los acontecimientos que luego plasmo por escrito en hojas blancas. ¿Usted por qué entrevista a la gente, a unos sí y a otros no?
¿Por qué me hace usted las preguntas si yo soy el presentador? ¿Tiene usted algo en contra del Grupo Prisa?
Alberto Olmos guardó unos minutos de silencio aprovechando para terminar el hornazo sin comerse el huevo que habitualmente pueblan este tipo de bollería tradicional de la zona, lo sostuvo entre las manos quitándole los pegajosos e incrustados pedazos de miga sobre el cascarón, se planteó presentarle directamente a Manolo Palomo la minuta de honorarios que cobraba terminando cuanto antes con la situación que estaba generando una discreta expectación ante el resto de personal que disfrutaba plácidamente del café alrededor de entrevistador y entrevistado. Dispúsose a acariciar suavemente el contorno ovoide esperando que le saliese una respuesta adecuada a la pregunta de su interlocutor. Cuando pasó por la mesa una de las camareras el autor de El estatus solicitó sus servicios.
Dígame usted
¿Me puede traer tres rebanadas de pan tierno?
Ahora mismo, ¿pan solo?
Sí, gracias, solo como el café, y también un tenedor por favor.
Manuel Palomo no entendía cómo después de la opípara merienda que se estaba dando el escritor solicitaba pan solo para matar cualquier gusanillo.
¿Se ha quedado con hambre?
No es que me haya quedado con hambre, me choca lo del huevo pegado al bollo.
¿Por qué usted es tan poco aficionado al teatro o de hecho no le gusta?
¿Cómo sabe usted que no me gusta el teatro?
Porque lo he leído en otra entrevista suya en la revista Quimera.
¿Desde cuándo se prepara usted las entrevistas leyendo otras entrevistas mías?
No suelo hacerlo, simplemente Randle me prestó un ejemplar de Quimera donde lo vi a usted.
¿Quién es Randle?
¿Cómo qué quién es Randle? Señor Alberto Olmos, usted mismo me recomendó al principio de la entrevista haberme documentado con Randle y Blum que sí leyeron su obra.
Es verdad, no me acordaba.
Una vez servido de las rebanadas de pan tierno el escritor intentó hacer un agujero con el tenedor en el huevo.
¿Qué hace?
Me gusta mojar pan en el huevo crudo.
Los huevos de los hornazos no vienen crudos sino duros.
¿Cómo que duros?
Cocidos quiero decir.
No lo sabía, que costumbre tan extraña.
¿Cerramos la entrevista?
La cerramos, ¿sabrá usted explicar a la audiencia de “a mi manera” quién es Alberto Olmos?
Pues no.
3 comentarios:
Todo un arte la entrevista.
Que bien disfrutamos la tarde los que fuimos testigos, fue divertido con las ocurrencias de Manolo.
Un abrazo Jesús.
Seguro que no tuvo desperdicio.
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