DOMINGO DE RAMOS



Vaivenes de la soledad, llamo casa propia a quien me acoge de forma gratuita a fin de sentirme en mi propio pedigrí con derecho al insulto fácil desde la ventana. Apago la radio de auriculares que durante las últimas dos horas escuché agarrado a M en la propia cama, de tres a cuatro es la mejor hora, Alegría de Cirque du Soleil, todo un clásico ya obligatorio en ésta la última y mejor hora radiofónica de milenio 3, poco después 7 kilómetros en el amanecer, poca mella ha producido la hibernación, el optimismo es el mejor empuje.
Subimos caminando a ver la procesión del borrico, sale junto al domicilio pero preferimos acudir al centro histórico a verla pasar también por ahí, en el tranvía no cabemos, se detiene lleno de jienitas sin admitir pasajeros al ir completo, lleno total tanto en clase turista como en clase lingarta, mejor ir todos a pie aunque luego baje a cuatro patas y desconfíe de los que se cuelgan buenas palabritas en sus gratuitos hospedajes que toman para sí con su verdad y razón que no admite réplica mirando al resto del mundo con desdén, los demás somos tontos perdidos que no vemos más allá, y eso que están ellos allí intentando que abramos los ojos para ver lo que ellos ven, pero nada nuestra borriquez nos lo impide, muchos jienitas lingartos o no somos borregos al creernos lo que nos dan siendo despreciados por pequeños grupúsculos de juntaletras en poder de la opinión…su opinión.
En el Pósito corre la cerveza, saco el artista que tengo dentro poniendo en marcha mi buen hacer fotográfico disparando a diestro y siniestro, llamo a A, no quiere venir, está cortado por la procesión me dice por el móvil, se ha desprendido el cristo emanando algo de color atomatado, parecía sangre pero no lo era, milagro dice la muchedumbre allí reunida, bienaventurados somos los que poseemos la verdad, la policía local tiene que poner orden, querían robar el trono, no entendía nada, se perdía la cobertura. Vemos a M, prima de M, entra en el Bodegón, no la queríamos ver, del Pósito al Bodegón, de oca a oca, en ese último local bebíamos de caña en caña, aquí de litro en litro, pienso que habrá pasado con el cristo roto, una cogorza de mil pares, bajé a casa agarrado a la pared como un lingarto más ante la vergüenza de M y la prole.

Las fotos de la refriega pinchando aquí.


1 comentarios:

Lola dijo...

Muy buenas tus fotos, como siempre. Y me has sacado una sonrisa grandota con tu entrada. Un besito