
Estaba hasta el colgajo de la tía y la sobrina, cuánta erudita y sesuda escritura de Juan Benet en la penumbra, letra dura de roer en sus reflexiones, facilona con el protagonista escondido. También es un sesudo antropólogo José Luis Anta Félez que expone sus fotos estos días en la sala maestra, José Luis fue compañero de cacería fotográfica hasta que otros me tomaron la delantera, un maestro de la técnica y el saber fotográfico con cara de despistado, algún día iremos a Ciudad Juárez a realizar un estudio de campo antropológico profundo de las bodas civiles en el lugar, la novia, los preámbulos, el quehacer de la madre, a veces lo leo en Diario Jaén, no se casa con nadie, yo sí lo hago, se me ve el plumero y se lo enseño a los/las que me lo pidan. Mañana iré a la exposición, yo todavía no he expuesto aunque ya tengo la denominación de artista, lo dijo el periódico local y eso no se olvida, no me beso porque no llego, aunque una vez pude exponer, el gerente de cultura y festejos (¿festejos?) del Ayuntamiento de Jaén me facilitó parte del inicio del camino, el temor al ridículo del artista se mezclo con la posible suerte del principiante, autobloqueo al canto, más adelante tal vez, en expocalafell conseguí colocar una este otoño pasado, por eso no soy principiante tampoco, la suerte no vendrá en el santo reino.

En el quiosco del parque de la victoria tomo el primer desayuno de la mañana tras cruzar las vías del tranvía que todavía no pasa, veo de lejos a Lingarto recién descubierto, que ciego estuve, a esas horas siempre somos los mismos, también las mismas que se colocan en el mismo lugar de la barra cada día, los pocos hombres variamos la posición guardando la colocación en el otro lado donde permanecemos sin hablar, las mujeres conversan entre ellas con buen humor pareciendo estar de acuerdo en todo; buen café con churros, el espanto viene cuando veo bandejas llenas de aceite de oliva encapsulado, miro por todos los rincones sin ver aceiteras que conservan más el sabor, aroma, propiedades organolépticas, etc. Qué parroquia tan extraña debemos de ser los que acudimos a un lugar donde se consume este tipo de aceite de oliva con sabor real o imaginado a plástico, hoy tenía que decirlo tras tanto tiempo de elucubraciones frívolas, el chorro de aceite se echa a faltar, el aceite introducido en una atmósfera extraña e inusual y en pleno centro burocrático de Jaén.
3 comentarios:
En Ciudad Juárez estos estudios pueden tener carácter peligroso.
Deja de ir al Quiosco del Parque de la Victoria a desayunar que al final vas a perder las buenas costumbres. Y si te animas a exponer tus fotografías por favor no te olvides de mi y avisame lugar y hora ¿si?. Un besito
Ese quiosco me trae a la memoria recuerdos...muchos...buenos y malos... !quillo¡ a ciudad Juárez??? tu amas la vida???
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