AGUANTE



La tarde es fría y otoñal, nos bajamos del tranvía en Bernabé Soriano tras besarnos en la última bancada del vagón con algo más de desgana que en el último viaje, no me dejaste introducir mi mano en tus desnudos muslos por debajo de la gabardina para perderla más arriba aprovechando la mirada disimulada y algo lasciva de ese pasajero que no hacía más que mirarte con la baba saliéndose de la boca en la parada de la universidad mientras no acababa de llegar este transporte que habría de llevarnos al centro de Jaén.
Paseamos en silencio en dirección a la Catedral buscando la calle Campanas cuando sin dejar Bernabé Soriano te detuviste en un escaparate, me resultaba inaguantable esperar que terminara de contemplar esos objetos que creo que nunca pensara utilizar. Inaguantable, de eso se trataba de aguantar o no aguantar.

Ese me gusta, creo que con estrías será más efectivo. ¿Cuánto le durará la batería?

Me aguanté como pude, me subía el nervio y la desazón que siempre que pasábamos por esa tienda se clisase ante el cristal mirando los diversos tipos y tamaños de los vibradores, lo peor es que esta vez se planteó la duración. Yo mientras me pongo a divagar, la otra noche vimos juntos una peli porno en canal 18, cuando visiono una película de esta temática me planteo abiertamente que me gustaría ser el actor masculino protagonista, no sé qué dotes de aguante hay que tener, si las de complacer al director, si luego al espectador o simplemente a la chica que dice actuar contigo. Actuamos a veces con aguante, más del esperado, me puedo plantear ser el actor porno en una película de aquella realidad extraña que tuviste en tu vida habitual del día a día.

3 comentarios:

madison dijo...

Porque tenemos mucho mas aguante de lo que imaginamos.
Me encantan tus relatos

Lola dijo...

Mucho más, solo que debe ser con la persona apropiada ¿o no? porque de otra forma quizá se necesite que acabe pronto upssssss

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

A veces no importa recargar la batería mientras se pica algo.