CRUZAR LAS VÍAS



Llevo varios días cruzando las vías del tranvía para ir a tomar churros con café con leche en el quiosco del parque, nada que ver con el desayuno oficial en otros lugares de mi elección en el Jaén antiguo.
Volviendo al primer desayuno que tomo casi en plena noche, éste va adquiriendo un tinte romántico debido a que desde hace unos días han colocado en el Paseo de la Estación los raíles del tranvía obligándome a cruzarlos al ir y al volver. Me siento distinto, se me enciende el romanticismo al ver una vía sin tranvía que me recuerdo al argumento de un sueño lejano que tuve de vías sin trenes y estaciones sin vía.
Antes del café compro un periódico en el quiosco también del parque, pero sin churros, más bien es de revistas y periódicos, un parque de la Victoria con dos quioscos, el de los churros y el de la prensa, el primero incluye también restaurante y cervecería improvisada al medio día, sobretodo los viernes. No suelo pedir aquí la media tostada, no sirven el aceite de oliva en aceitera y no puedo dibujar por lo tanto estructuras abstractas con el aceite al caer sobre el miajón.
Si hubiese estado terminado el tranvía, esa mujer que se colocó a mi lado en la barra justo cuando empezaba a leer las noticias de economía la hubiese imaginado como una pasajera de ese tranvía que lo espera, se monta y viaja por la ciudad en el interior de mi mente, pero no, no era ella, la ficticia pasajera la imagino siempre por el centro histórico esperando el tranvía por Bernabé Soriano. Quiero tomar con ella café un día y no se deja caer.
Me fijé en ella, en la primera, la que tenía junto a mí, pidió un café con leche pero sin churros, unas absurdas pastillas de mermelada y mantequilla iban a ser abiertas y restregadas sobre el pan con el propio envoltorio del producto.
Sonó su móvil, faltaban todavía cinco minutos para las ocho de la mañana y ya recibía la primera llamada del día o la última al escuchar la extraña conversación oral con otro interlocutor para mí invisible, y que por más que utilicé la sesera no logré ponerle rostro y aspecto imaginarios. Reconozco que fui un cotilla, me inspiré en las letras de Impostura de Enrique Vila Matas, me hizo recordar el libro que una vez me llamaron cotilla cuando yo fui el cotilleado, un juego de palabricas y el entorno desfavorecedor me dejaron el estigma que todavía no he conseguido purgar.

El tiempo transcurrido es el que tiene la culpa –decía la chica a mi desconocido interlocutor.

Se lo hice a la primera, pero no conté con su mujer, tuve que mandarle un recado nuevo, la descoordinación nos hizo acabar a los tres en la misma cama a la misma hora, el SMS tuvo la culpa, me dio error justo cuando se había ido la batería.

Mira, los dos durmiendo y yo despierta. Pero pensé que tenía que salir, que irme de ese piso, mujer fatal e inconformista con todo en una cama extraña a la que no me habían invitado. Salí a la calle subiéndome todavía la falda negra y sin bragas, no las encontré, no sé qué versión contar en casa.

Aboné el desayuno y volví a cruzar las vías buscando el calor de mis compañeros de oficina, seguro que Lingarta me estaría observando desde su despacho acristalado en el Paseo de la Estación, ese primer café del día no me sirvió para completar la lectura de la prensa, luego subiré a la Colombia 50 y a encargar en el Ayuntamiento un certificado de convivencia, nos lo exigen para una ayuda por compra de vehículo, los de la financiera no se deben de creer que conviva con alguien, me deben de haber visto en el rostro cara de insufrible o condenado a la soledad absoluta. Tampoco entiendo por qué está uno amargado durante el interminable domingo si los lunes empiezan a veces de forma tan extraña.

7 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

De forma extraña..comienzan todos los lunes, que da la incertidumbre de llegar o no al siguiente lunes... bohemio ese paseo de la Estación... y del quiosco del parque !que de veces lo visité¡ y compraba prensa en el quiosquillo de al lado... y tabaco en el de enfrente....salud

ana dijo...

menos mal que es sólo a veces.A veces pasa todo, a veces un encuentro, a veces una alegría, una decepción, y luego sigue el martes, el miercoles......la vida.

Lola dijo...

Jejejejejeje. Gracias

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Los lunes son días a suprimir o pasar de puntillas.
Hay algo de tranvía fantasma en unas vías que lo anuncian.

Lansky dijo...

Bravo

ODISEA EN ROSA dijo...

Por tí me he vuelto obsesiva de las aceiteras, cada vez que pido tostadas y me las dan con el aceite puesto me saban peor.......
Bernabé Soriano, dan ganas de ir para allá y conocer el lugar...
Mermelada, mantequilla, sexo....muy buen desayuno, tremendo comienzo de Lunes........

Saludos

Myr dijo...

Quizás por esa calidad de tranvía fantasma es que no lo ví cuando estuve en JAEN durante mi rally de 2.040 km conducidos por las carreteras de España y en el que me encontré con muchos amigos blogueros.

Saludos