
Me he acordado de aquel paseíllo al que te invite y realicé entre el público asistente desde la mesa hasta el lavabo, no era una noche, era una tarde, yo la musa, la mejor amiga, no puedo esperarte de forma eterna en la arena.
Te has encontrado con una obra de un autor de Linares, “Espejos de soledad” de Antonio Martínez Menchén, una sorpresa para ti que te hice sentir en esa ciudad abismado en el aislamiento psicológico tal como retrata esta obra del autor de Linares en su prólogo José María Merino.
Se dice de ti que no has olvidado la historia, falsa noticia, la cuestión es la musa de la inspiración en la que me he convertido para que tú te iniciases en este peculiar y retórico mundo que se va y vuelve a venir. Linares es un lugar que la soledad ha servido ya a más de uno como fuente de inspiración, ignoro si Antonio Martínez Menchén sufrió una condena similar a la tuya, puede que nunca coja el tren que me lleve de vuelta a Cástulo, nunca construyeron la vía y poco a poco me voy acomodando a la vida vecinal de la aldea a la que me trasladaste con tu pluma tras la eterna espera en la playa como destino de nuestra amistad fracasada. Acabaste Retratos de lo inesperado de Roald Dahl y ahora descubres a mi paisano, sus historias te han recordado a tu soledad vivida. Homenaje el tuyo como nunca se ha hecho a Linares y a Cástulo, tu condena en soledad a la soledad, ya te condenaron otros antes que yo que sólo me dejé llevar al imaginarme en una balsa llegando a la arena, de ahí al laberinto del suicidio, pero eso fue antes, te suicidaste poco a poco, de forma desastrosa, nada que ver con los suicidios ejemplares de Enrique Vila – Matas, aunque te quedes estancado en el presente, tu pasado se fue y lo que esperas está ausente, como una unión de dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas.
Es difícil contar todo, hace muchos viernes santo que no te veo desde el balcón pasando de largo por la calle y deteniéndote unos instantes al paso del nazareno haciendo ver que no me veías, has preferido el cristo de la expiración en Sabiote, el mismo y único que luego por no sé qué tipo de intereses le niegan la salida en la procesión general dejando desdibujado el espectáculo procesional dejando en soledad al resto de cofradías, nada que ver con el nazareno de Úbeda que contemplaste temprano en la Plaza Vieja acordándote de V al comer después churros en la torrenueva recordando ese nuevo blog que descubriste entrando como amigo pero te consideraron enemigo, ¿te suena la historia?, quieren librarse de ti, poco te conocen, yo sé quién eres aunque manipulé tu historia, te vas de Sabiote, Linares y Úbeda, de sus procesiones, mi saeta la seguiré cantando en silencio desde la mente sin voz pero con notas, te crees un mal imitador de Paul Auster me dijeron el otro día cuando te leyeron y me volvieron a dar noticias tuyas, cobarde corredor que escribe o plagiador que corre, tu eliges, me salí con la mía, aquí nadie te quiere como has comprobado.
1 comentarios:
O sí y no lo dicen
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