
Veo pasar a Lourdes, me hago el despistado, tantos años compañeros de despacho y he tenido que descubrir por detrás que tenía un blog con publicaciones en la red, cosas de la literatura digital, se le hace una burda competencia al Lazarillo de Tormes al existir tanto autor anónimo cerca del estrellato pero en el más oscuro de los anonimatos. Demasiada ironía la mía, echo de menos a mi musa, existió una época ya lejana algo olvidada que la veía a diario, por aquel entonces yo todos los días cantaba en voz baja aquella frase de Pascal: “Es casi imposible fingir que se ama sin transformarse ya en amante”. Repaso el pasado, he perdido la cuenta de las mujeres que he amado, no es urgente volver a saberlo pero pienso en mi compañera blogera que nunca está de acuerdo con nada, nada le contenta, todo es retorcido, cuando unos se pasan los otros no llegan. Lourdes quiere ser del club lingarta al que pertenece un servidor pero no me han dejado dejarla, de la tertulia del tomate negro la inadmiten por intolerancia verbal hacia la política, no se vendía a nadie, yo siempre le dije que siempre tenía que dejarse vender algo aunque sea sólo un poquito, no lo quieras todo para ti, te dejaremos entonces vender tu obra. Lourdes es capaz de matar la gallina de los huevos de oro, pero de momento casi ha matado ya al mensajero.
Una vez quise hacer un curso de escritura, elegí la mejor academia, la más cara y reconocida institucionalmente, no llegué a apuntarme, el curso consistía en un año de graduado en escritura y otro de dos años de bachillerato en letras, no sé si quería decir lo mismo que BUP o viejo bachiller de letras de los de antes, total que le pregunté a la secretaria de los cursos si existía la especialidad de Cervantes, ante la negativa con el argumento de que no existían en los cursos de escritura especialidades con nombres de autores decidí no matricularme y especializarme por mi cuenta, me vuelvo a fijar en el anónimo del Lazarillo de Tormes, por eso últimamente me leo a mí mismo, escribo sobre mi vida real como argumento de la vida escrita con el intento de darle un sentido a lo vivido más real sobre el papel o la pantalla del ordenador. Por eso esta mañana al coincidir fuera del despacho con Lourdes me hice el despistado como dije antes, pero decido seguirla por el Paseo de la Estación hacia arriba, su comportamiento no era normal, no era la compañera de trabajo que pasa en una mesa a mi lado y a menos de dos metros de mi persona las interminables horas matutinas, era otra persona. Mis sospechas se confirmaron cuando enfilo Bernabé Soriano en dirección a la catedral, ahí no era ella, era un personaje ficticio, un personaje del que estaba harto de leer sus aventures, desventuras, desengaños y reflexiones inapelables, pero no caía en que libro, obra de ensayo o blog se relataban sus vivencias.
El problema fue sentarnos los dos en la misma terraza de la Colombia 50 en mesas distintas al ser en ese momento y en ese lugar dos personajes desconocidos fuera de su realidad, en el mismo lugar que desayuno tantas veces en solitario y mis conocidos ven al verme al otro que no soy yo, como un producto imaginario de un juntaletras que escribe por desahogo relinchando el rencor sobre su vida pasada. Ahora está ahí enfrente, también toma café, pero como personajes ficticios de diferentes autores no nos dirigimos la palabra.
Mal lo tenemos los personajes en Jaén si ya de por sí tan mal lo tienen los autores.
Se había cruzado de piernas, no se me caía la baba, me contuve como pude, hice un tremendo esfuerzo por perder la vista en el interior de su falda justo en el punto en el que sus hermosos muslos desaparecían de la claridad del día.
Creo que no nos conocemos. No debemos hablarnos, y menos delante de los que nos conocen. Igualmente no suelo ser rencorosa pero metiste la pata bien metida.
Siempre con la misma retórica, no tuviste bastante para defenderte de tu realidad en el Sanatorio Mental de Cástulo, pero te digo otra cosa, están resucitando a todos, la virtualidad está haciéndonos degenerar rescatando personajes antiguos ¿te acuerdas de Piturda?,…….. perdona, tú eres del Club Lingarta, se me olvida a veces que naciste en Cástulo, lo que decía……… Piturda tiene un club virtual y real, esa mezcla de que a veces nos confundimos en la realidad y en la ficción nos está borrando poco a poco, llevo un tiempo que cuando me levanto por la mañana tras la ducha me da la impresión de que salgo del interior de un espejo cuando alguien igual que yo se acerca desde fuera.
No sé si cortarme las venas o dejármelas largas.
Siempre igual, nunca fuiste capaz de ir en contra de tu propio guión.
6 comentarios:
Yo también conozco a mi propia Lourdes.
Esta vez me ha encantado demasiado, sal mas amenudo del interior de ese espejo. Un beso
Piturda !!! cuanto tiempo hacía que no escuchaba ese "nombre"....a mi también a veces prefiero releerme....saludos
Creo que alguien como la que describes merece que la manden a tomar por curso (de literatura creativa)
El complicado mundo de lo virtual, yo creo que escribir en una pantalla nos confunde más que escribir sobre papel, quiza por que en las pantallas es donde vemos las películas, y quiza nos creamos personajes de fantásticas aventuras..........
Yo no creía en las musas, pero desde que la mía me visita casi a diario, me he dado cuenta de lo importantes que son para la creatividad.....
Maravillosa manera de escribir...bien sea desde dentro del espejo o desde fuera......
Abrazos...
sin duda hace falta una musa o un muso, se llame lourdes o pepe, algo que te motive y te despierte.
preciosa entrada.
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