EL DON DE VORACE

Le oyeron decir a un cura que no existe misa larga sino fe escasa, una misa completa, completísima, luego se quejan de que no vamos a misa, el párroco de Huelma nos obsequia con una misa de hora y diez minutos de reloj de los de manecillas, una misa ineludible, una comunión muy directa, muchos niños, todos hacían su primera comunión, regañina del sacerdote por alborotadores y nada silenciosos, son niños todavía, el ruido y escándalos cuando forman una población numerosas en pocos metros cuadrados en algo innato en sus infantiles personalidades, Huelma sigue conservando su sabor a pueblo, me gusta ir de vez en cuando, mucho más que a Aulabar, me sirvió para resucitar de nuevo tras un descanso el fotógrafo que llevo dentro. Sermón de debate unilateral, no es lo mismo ser buena persona que buena persona y cristiano, un tema para dar de sí, no es el lugar, otro día tal vez.



Me llevo la revista Quimera de la Metrópolis, un capítulo sobre un escritor palmero que acabo de conocer, Félix Francisco Casanova, su único libro el Don de Vorace me lo logra colar el librero de la Metrópolis al sacarme el tema de este Casanova que falleció de forma extraña con casi veinte años, en sus fotos te muestra una buena melena, Caicedo también tenía melena, Caicedo se suicidó con veinticinco años según leí, él mismo contaba que no valía la pena llevar más lejos la vida cuando cumplías los veinticinco años, muchos casi duplicamos esa edad, ahora entiendo lo del sanatorio mental, voy a leer el Don de Vorace, leeré extractos de sus diarios en la revista Quimera, no sé por dónde empezar, ella tiene un amante, él al ser inmortal no la va a perder nunca, otros tienen derecho a tenerla también, teoría aceptable, hay que compartir, que morbo si es pactado actuando como voyeur silencioso dejándote hacer, es un homenaje al suicidio imposible, mi cuidadora del Sanatorio Mental de Cástulo le comentó a alguien que me estaba suicidando poco a poco, al final me parezco al personaje de el Don de Vorace, estoy harto de decirlo, no soy autor de nada, personaje sí, de lo que vaya saliendo, el personaje de el Don de Vorace se llama Bernardo, mira que he tenido cuidado pero he vuelto a caer en una locura más, Bernardo el inmortal, el suicida eterno, tengo un amigo que se llama Bernardo, este es real y mortal creo, repasaré su blog a ver si ha leído este libro, Félix Francisco Casanova falleció con diecinueve años víctima de un escape de gas al más puro estilo suicida, mucho antes que Bernardo el personaje de el Don de Vorace, éste se quedó perdurando por los siglos de los siglos. Lo edita Demipage.

4 comentarios:

Lola dijo...

Suelen decir que aprovechan la situación, para justificar lo que cobran por no hacer nada el resto de los días. Buenas noches

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

vaya con las buenas personas y los cristianos y tus juegos de palabras...salud

Sombras Chinescas dijo...

Se ve que uno no vale para escritor maldito, pues cuanto más pateo este mundo (¿hay otro?), mas apego le cojo.

Saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Las misas deberían durar más y repartir caramelos. Yo tampoco iría.