EL PELLIZCO

Es temprano todavía cuando salgo de la ducha, M se introduce en el mismo espacio libre que acabo de dejar expedito, en la Cadena Ser de Jaén se debate sobre la existencia o razón de ser del tranvía en Jaén, lo mismo de siempre, no al tranvía, el tranvía sí, o mi tranvía no tiene color, a M le empieza a caer el agua por encima, tenemos que darnos prisa, los niños al cole y nosotros al cubículo laboral, presto atención a la radio, comprende que debo de seguir los buenos consejos y solicitar de forma inmediata mi reingreso en el Sanatorio Mental de Cástulo, el debate es algo incomprensible, si sigue en obras el sistema tranviario o la circulación del tranvía por lugares no proyectados inicialmente como la Calle Campanas son ya una realidad o no, debo de volver pronto pero no en busca de algún tratamiento mental sino más bien con el intento de rehabilitar la soledad y silencio del pasado, es mala época, me encuentro en plena desintoxicación vilamatiana leyendo por las tardes sentado en el váter Lejos de Veracruz, cada hoja que leo la arranco introduciéndola en el retrete, el libro da la talla para suplir al papel higiénico, me cuesta leerlo al ser la letra pequeña cuando me la miro, comparación absurda aparte de odiosa.

Si vuelves a Cástulo volverá a amargarte la existencia.

M. se abrocha la blusa, gana en morbo con el paso del tiempo, ya en la calle nos separamos, ella camino de la estación y yo al cole a dejar los prolos, nos introducimos en el túnel de la rutina, otro día de la marmota sin nada que superar u ofrecer, la mujer invisible me persigue por el Paseo de la Estación hacia arriba una vez me he quedado solo, no hablo con ella, no quiero conocerla, estoy harto de historias, otra historia que me persigue a la que pretendo evitar, prefiero permanecer incomunicativo en mi camino hacia el trabajo, cuando baje a comer churros estará en el quiosco del parque hasta desaparecer, el resto de la mañana y del día no se le ve por ningún lado, se vuelve todo totalmente insidioso.
En el transcurso de la mañana viene a vernos una compañera del otro edificio, no la conozco mucho, es guapa y atractiva teniendo algo de peculiar, me recuerda a esas imágenes creadas virtualmente imitando casi a la perfección a una persona de carne y hueso y que un día enviará al paro a muchos actores al ser el inicio de la transformación de la industria cinematográfica. Igualmente nos saluda, nos dice hola, hablo de la boda de otro compañero, sigo pensando que sus movimientos y discurso son diseñados quizás por otro compañero nuestro, ignoro si estos personajes virtuales sienten o padecen, si tienen frío, calor, sed, ganas de follar, dolor,….si le pellizcase la nalga podría salir de dudas según el resultado.



Asisto a la presentación de A pie de la letra, esta vez el escritor es José Román Grima, la palabra como forma de comunicación y de entendimiento, también estaba Juan Carlos Abril el poeta, el silencio como chispa del enfrentamiento, la incomunicación sinónimo de agresividad psicológica.

Debes de volver para acabar con el gris de sus paredes, todavía estás a tiempo de transformar el silencio.

Llueve sobre la Calle Cerón, José Ramón Grima es amable, con la escritura se comunica más que con la propia palabra expresada de forma oral, lleno absoluto, este hombre arrastra y vende, cuatro concejales de la ciudad, una alcaldesa, un exdelegado de la Junta de Andalucía, lo más granado de la opinión jienense, buena compañía al presenciar el acto, es compañero de carreras, de visitas al médico, también de yo escribo si tú me lees.

4 comentarios:

Lola dijo...

Pepe Román es un antiguo conocido de mis devaneos con el movimiento vecinal, como bien dices expresa mejor en sus libros que en persona, es hombre de pocas palabras. Me hubiera gustado ir, estas cosas quizá se queda para unos pocos privilegiados, por la falta de información de este tipo de actos. Un besito

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Hay algo en ese gesto de abrocharse la blusa...

Eva Monzón dijo...

nosotros te leemos, sigue, pues escribiendo

ana dijo...

últimamente estas obsesionado con los perros, sobre todo con los del casco histórico, yo tengo uno, si quieres te lo regalo y que te pasee a tí para que te entretengas.