
Puedo hacer una fusión personajística, mi musa imaginaria, mi imaginaria pasajera, fundirlas las dos en una, no se asemejan en nada, viven en ciudades diferentes, visten tanto de estética como de personalidad también de forma diferente, una no cree en determinados valores, la otra sí. A nivel literario la fusión es posible, fácil, en lo personal no, en lo literario debería acudir al consejo de algún mecenas para que me abra camino, en el Mont elado me encontraba esta mañana con el ánimo desordenado y con los trozos por el suelo, el otro día hable de él, de su forma de escribir y de su amistad y pasión por José Viñals, hoy nos encontramos por azar de forma literal como dos adultos de carne y hueso, dos personajes reales que poco o nada tenemos que ver el uno con el otro aunque empezamos la conversación hablando de la razón de nuestra existencia en el mundo. Tras despachar a su acompañante le propuse un viaje juntos a Barcelona donde yo sería su ayudante, el lugar de destino era la Plaza Rovira del Barrio de Gracia, lugar donde nació y se crió Quique Vila – Matas, le comento a Arturo por si no lo sabía que la Plaza Rovira de Barcelona tiene su equivalente para Antonio Muñoz Molina en la Plaza de San Lorenzo de Úbeda, de pequeño yo jugaba durante las vacaciones escolares que pasaba con mis abuelos en esa plaza de Úbeda y ya de más mozuelo me volvían loco los muslos en dirección ascendente hasta desaparecer por la falda vaquera de una tal Inés de la Plaza Rovira de Barcelona, lugares que unen, mi musa es al faro de Calella o al Sanatorio Mental de Cástulo como mi pasajera del tranvía a Bernabé Soriano, aunque tiempos y épocas distintas, todo oscila en una especie de vació sin poder atrapar a ninguna por no coincidir en el tiempo justo, por eso ahora Vila – Matas, mi musa, la pasajera, yo, mi yo imaginario, todos nos perseguimos mutuamente sin poder coincidir, corredores sin meta o pasajeros de un tranvía inexistente……. Me di cuenta de que Arturo ya no estaba, me había dado esquinazo en la propia cafetería quizás por aburrimiento de mi retórico soliloquio, y eso que invité yo.

Se me hacía la hora de volver al trabajo, bajo primero a la Biblioteca Provincial pensando que Vila – Matas no se conformó con leer a Kafka, tuvo que ir más lejos al leer a Samuel Beckett, yo no pienso llegar a tanto, me conformo con poca cosa, los libros tardan en ser suministrados por mi librería de confianza, mientras espero lo último que más bien fue de lo primero de Enrique Vila que tengo encargado intento adelantarlo al entrar en la biblioteca en busca de algo de la bibliografía de ese Samuel Beckett que tanto le gusta. Opto por sus obras escogidas, un ejemplar de 1.978 que está algo gastado por el uso que no quiere decir que por su lectura, en realidad me atraía de Samuel Beckett la trilogía compuesta por Molly, Malone muere y El innombrable, las tres obras están juntas en el libro aunque éste también consta de otras como Fin de partida y Esperando a Godot, así como un prólogo introductorio y un título desconocido llamado Como es. Ni por asomo pensaba cargar con el libro entero a la oficina y luego a casa a pesar de su pequeño volumen amén de tener que hacer cola con la tarjeta de usuario de la biblioteca para sacarlo prestado, de un tirón arranco limpiamente la trilogía que había despertado mi interés dejando el resto del libro con su pasta rústica en el mismo lugar de la estantería, logro salir del lugar sin ningún problema al no estar protegido lo portado por el código de barras, pienso que no sé qué haré cuando lea lo prestado tan de forma extraña.
6 comentarios:
Hay muslos que siempre merecen ser recordados.
No te veo haciendo algo que no esté bien, no se. ¿ahora como lo devuelves? Gracias por contar algo más de la musa y la pasajera. Un beso y Buenas noches
Tenga usted cuidado con los blogs, que los carga el diablo. Es posible que, ahora mismo, la bibliotecaria esté leyendo esta entrada.
Saludos.
Te hemos grabaaado...
Vamos a poneeeer la denuncia...
vale paredes, te queda "vació" por vacio. Alegra esa cara, que estamos en primavera.
Elijo esta entrada porque me viene al pelo. Yo también tengo algo de Jaén en mi vida y en mi memoria. Hay lugares que unen. Tu blog resulta muy inquietante. Me gusta. Seguimos por aquí y por allí, nuestros blogs ¿lugares que unen?
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