
Esa noche había soñado con Jaén, sufría un nuevo tipo de obsesión, no era otra que la figura de Wilhem como personaje creado por Saul Bellow (Carpe diem), bebe coca cola por el viejo barrio, en el sueño veo a una vecina que es paseada por su perro mientras bebe coca cola, voy de locura en locura, más en mis adentros oníricos.
Haces demasiado caso al personal de enfermería, se toma muy en serio la actitud que están teniendo hacia usted.
Tras despertar decidí esa mañana no presentarme en el Fleming a desayunar, el doctor me invitó a dar un paseo por el jardín junto a la jaula del conejo blanco, lo habían esquilado, se nos ofrecía algo más apagado y marchito al estar sin pelo, me da por pensar si no sufrirá más de la cuenta cuando lleguen las altísimas temperaturas veraniegas a la ciudad de Cástulo.
Está usted obsesionado con el conejo blanco ¿verdad? Ya no tiene nada de blanco, el día que logre pasear por este jardín sin sentirse atraído por esta jaula podremos darle el alta con el fin de que abandone el sanatorio.
Quizás decía la verdad, quizás no, no quiero ser una especie de Wilhem en manos de un tal doctor Tamkin, me callé, me producen un tremendo respeto la personas con bata blanca, más si son del sexo femenino donde las imagino sin nada debajo, el hospital había cambiado mucho desde que ingresé, de unos meses a esta parte escribía en folios blancos sin que el doctor o cualquier otro sanitario lo supiera el viaje de una de las enfermeras del sanatorio por un camino en principio destinado a convertirse en vía del tren, la soledad al estado límite, el reflejo de la mía plasmado en páginas blancas.
¿Sigue usted pensando que esa imaginaria mujer de la playa viene hacia aquí? ¿Todavía la ve?
El loquero licenciado me adivinaba el pensamiento sobre la marcha, parecía seguir el mismo tipo de consigna que el resto, un eslabón más de la misma cadena obsesionado con destruir mi persona, en el suelo observo restos de pelusa que debían de pertenecer al conejo enjaulado, estoy harto del lugar y que algún día pueda servir de inspiración para alguna historia de Kafka como protagonista de las consecuencias que conllevaron mi estancia en el Sanatorio Mental de Cástulo.
Tiene usted valor de estar aquí, verdaderamente lo admiro, no sabe lo que le están haciendo.
Lo decía el loquero, pero no, se lo escuché decir esto antes a alguien, alguien pariente de uno de mis amigos de mi época de salud mental ¿por qué lo repetía el doctor? Debo de recobrar la sanidad mental, si no me convertiré en más loco que lo que llegué.
8 comentarios:
Me has hecho sonreir :). En ese Sanatorio mental hay más cordura de lo que parece.
El loco no es loco. El loco está mal en la medida en la cual la sociedad lo tipifica.
últimamente estas obsesionado con los perros, sobre todo con los del casco histórico, yo tengo uno, si quieres te lo regalo y que te pasee a tí para que te entretengas
¿Qué es estar sano, entonces?
bueno mató a un mosquito para entrar a saludarme yo me tomo un te para agradecer la visita y desearle feliz fin de semana
saludos
Marina
No se si el mosquito muerto en mi caso es el mismo de Doña Marina o es otro, pero en cualquier caso, agradezco tu visita.
Eso de rapar al conejo blanco no me ha gustao un pelo
Saludos
Igualmente, feliz fin de semana!
Ya te he respondido, simpático.
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