
Es de agradecer el volver a ver a alguien que hace tiempo que no ves o sí lo ves aunque de forma un tanto irregular, demasiado grande su generosidad, no sé los detalles, no quiero saberlos, me da impresión de que da más de lo que recibe, creo que es la única hormiga del hormiguero que es conocida por todos y viceversa, el resto no nos conocemos, es como si hicieses aquella mili eterna donde son los compañeros los que aparecen y desaparecen, una renovación continua, otros pocos ahí perennes, otra ínfima minoría vuelve a acudir sin saber por que, ¿curiosidad? ¿matar el tiempo? ¿relacionarse?
He conseguido juntar en la misma estantería de la habitación del PC toda la obra de Enrique Vila – Matas, una parte del resto viene de camino, el resto de la parte del resto no acabo de localizarla. En esta habitación y casi en el resto del piso me siento como Vila – Matas, más bien soy Vila – Matas en estos pocos metros cuadrados, M me dice que hasta se me está poniendo cara de Vila – Matas, mi personalidad y rostro se transforman por pura imitación del escritor catalán.
Por eso esta misma mañana fantaseé con asomarme y pasear por el borde del precipicio, no llegué a estar en él pero me imaginé en ese mismo borde a punto de caer al vacío, todavía me duran los efectos de la subida de adrenalina, me sentía como un tímido quinceañero en dos mundos, el real y el imaginario prestándole más atención a este último donde me daba la impresión que antes o después iba a caer al vacío donde nada ni nadie iba a ser capaz luego de detener mi caída. Esta mañana me hubiese gustado no tener rostro, que nadie tuviese rostro tampoco, he echado de menos aquellos rostros de entonces, ahora son otros, distintos, no sé lo que buscaban entonces aquellos y qué buscan ahora éstos, no me gusta ser observador silencioso, menos mal que vino alguien a acompañarme para romper el silencio, le doy vueltas a todo, la compañía abismal no podía ser más agradable, hay que repetir, la vida es extraña, hoy me lo ha parecido más todavía.
6 comentarios:
Con cariño:
http://www.elmundotoday.com/2010/05/vila-matas-prepara-otro-libro-de-esos-gordos-que-hace/
Soy el de antes.
I'm sorry.
La vida es extraña si, pasan por nuestras vidas personas que siempre se quedan aunque marchen, otras que ni siquiera nos rozan por su falta de implicación, otras que dejan su olor impregnados en nosotros. Luego hay un tipo de gente que esta y se marcha para volver a nosotros en momentos determinados que son las que acompañan de verdad. Un besito
Hace tiempo que no me veo en el espejo.
Vila-Matas podía ser el escritor mediático perfecto: escribe bien, a veces muy bien, publica mucho, lo hace en castellano pero siendo catalán, pero es muy feo, tiene una cabeza gorda, como hinchada, pelo pobre sin ser calva vigorosa y rasgos desvaidos, salvo los ojos, algo mongoles.
una mañana en México me desperté y al verme en el espejo me di cuenta de que era igualito a Édgar Reza, otro más o menos invisible amante de Onetti. cada uno...
Publicar un comentario en la entrada