Fotografías de Jesús Garrido.
¿De qué se esconde Juan Cruz? Que hombre más infatigable, después de tanta columna en El País, colaboración en la SER, después de tanto voy y vengo de Tenerife Madrid y viceversa decidió venir a vernos a Jaén a la feria del libro, hemos podido dar un breve paseo amistoso por el parque, hablar un poco del Médano, de lo que significa este lugar para él y de lo que significó para M y el que suscribe aquellos años, la playa de la Tejita, una ilusión de un encuentro futuro con un desconocido personaje literario, nunca supe que cuando me bañaba en el Médano antes o después con el transcurrir de los años acabaría en Cástulo, Juan Cruz me llama compañero aunque sabe mi nombre y apellidos, comprende mi enfermedad vilamatiana contagiada en Cástulo, un encuentro no casual al ser un viejo amigo virtual, la chica de la playa como aparición futura, no ha habido tiempo para mencionar Famara, los dos la conocemos bien, la playa que enamoró a Saramago haciéndole quedar para siempre en Lanzarote, no vemos a Ginés Donaire el representante de El País en la provincia de Jaén, da igual lo representaré yo de forma improvisada como lector eterno del diario, me dedica y firma el ejemplar que le llevo de Muchas veces me pediste que te contara esos años.
Paso de la conferencia que tenía que dar ante el público, preferí desaparecer y dejarlo hacer ante este respetable, conozco lo que piensa de los libros y la literatura, espero que vuelva pronto o en otra ocasión, me da ánimos para seguir la novela que creé desde el silencio sirviendo el Médano como lugar real del imaginario deseo del inicio de la historia, le prometí enviarle varios ejemplares a Tenerife.
Los seis kilómetros de esta mañana en la vía verde saben a poco, ha sido una forma de completar lo que tenía previsto para la semana, salud mental en plena forma, paso de caer en algún tipo de ñoñez sobre lo maravilloso de los vecinos, de las calles y plazas de Jaén, de sus terrazas, de lo armonioso del domingo, que asco, el domingo es el día gris por excelencia, con M. vemos al medio día una extraña película oscarizada y goyizada de dos sujeto recorriéndose Sudamérica en una moto, el director es Water Salles y Diario de motocicleta es el título, una especie de documental de la vida y costumbres en el continente decorado todo con la absurda vida de los dos protagonistas en su viaje en la moto, mejor esto que la radio, hasta los huevos de tanto fútbol local o nacional, de carreras, las emisoras de radio infectadas por la lepra de estos deportes, con lo sano que es calzarse las zapas y salir a correr, la palabra desaparece para oír el rugir de motores o unos cuantos peleándose por un juguete esférico al compas del pito de un señor de negro, los domingos cada vez son peores, sus interminables tardes me pueden, un drama que se convierte en liviano al anochecer al pensar ya en el inminente lunes.
3 comentarios:
Triste es que el pito marque el compás, en particular si es ajeno y el dueño viste de negro.
Saludos.
buen encuentro y paseo...salud
juan cruz es el relaciones publicas por excelencia de la literatura español.Una especie de mayordomo bien adiestrado, de chico para todo.
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