
Observo la ciudad de Jaén de forma insólita al cruzar pasarelas metálicas y pasos a nivel de tranvías invisibles. Había salido a desayunar desoyendo los gritos de varios fantasmas imaginarios que querían hacerme subir a la calle Cerón sin yo desearlo cruzándome camino de la Colombiana de la Avenida de Madrid con un paso a nivel totalmente adoquinado. Lo imagino subiendo totalmente lleno de pasajeros por el Paseo de la Estación, si a esa hora todos los autobuses urbanos de Jaén suben completos de aforo, una regla de tres simple te puede dar el resultado de los viajeros tranviarios a esa hora de la mañana. Buen pronóstico también para la ampliación de líneas por Gran Eje, Fuentezuelas, etc. Me imagino pronto como pasajero, si F me invita a la inauguración, estoy planificando acudir como extraño pasajero para lo cual y en virtud de la ocasión pienso adquirir una maleta al efecto de ir pertrechado como un auténtico viajero.
Leo Vila – Matas añejo, una obra recién adquirida por muy poco precio en el mercado negro literario, ahí nos enseña sobre el por qué de esos escritores que se hacen pasar por dos o tres ficticios conservando su personalidad de fábrica sobretodo si ésta ha adquirido un más que dudoso prestigio. Lo más intrigante siguiendo a Quique Vila es que deben de mantener esa utópica personalidad ficticia gracias a que les otorga resultados productivos, para mí es una forma más de vender su alma al diablo, en mi caso me ocurre como a Kafka cuando vuelvo de desayunar cruzando de nuevo el adoquinado paso a nivel, me siento en la plataforma de un tranvía sin saber a ciencia cierta su posición en el mundo, leo que Kafka también veía una pasajera descendiendo del tranvía, más bien yo la veo esperándolo en las aliteradas tardes lluviosas.
Curiosidades tranviarias, como que el propio Kafka y Nabokov viajaban sin verse ni conocerse en el mismo tranvía por la ciudad de Berlín, aquí en Jaén sucederá algo mejor, escritores ficticios se confundirán con sus creadores, seguiré leyendo a unos y a otros, claro, eran los más leídos como me confirmaron aquella tarde de viernes.
2 comentarios:
Me gusta mucho la idea de leer a escritores ficticios: en ella hay una novela.
Os leo a cada uno por vuestro lado y a veces os veo como una misma persona. La imaginación que tiene una jejejejej. Un beso a los dos
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