
Parménides – César Aíra, se lee rápidamente, casi tan rápido como los cinco kilómetros de esta madrugada con ganas de vomitar tras los estiramientos, vuelvo a casa con auténticas náuseas al guiar el vehículo que me conducía hacia la ducha. Descubro a César Aíra en la revista Quimera, ignoro si es guapo o feo al no publicarse ninguna foto o dibujo de este autor en el amplio dossier que le dedicaron, por más que hojeo y deshojeo la publicación no logro ver su cara quedándome el recurso de google imágenes donde descubro que no tiene el aspecto que imaginaba que debía tener al cometer mi habitual osadía de imaginar la cara del escritor cuando no conozco su rostro. La literatura veraniega está en preparación, Thomas Bernhard, Julien Gracq, Bioy Casares, Sergio Chejfec, Margarita Heredia, Enrique Vila – Matas (ahora que me hecho con su obra completa), lectura variada y diversa donde he incluido algo concreto de carácter local, La posada de las almas de una tal Luisa González. Mucha literatura ligera y suave para las tardes noches de verano tal como me recetaron en el Sanatorio Mental de Cástulo cuando ya me daban el alta. Vila – Matas, sus escritores más leídos y una escritora que sólo lo lee a él, triángulo literario que sólo busca la indignación de mis propios fantasmas, para que sigan ahí sin abandonarme a prudencial distancia.
Creía hoy que no iba a pasar del prólogo al no tener nada digno que contar, La historia abreviada de la literatura portátil me deja un sabor extraño, creo que el autor pretende ser mejor que sí mismo sin conseguirlo del todo, el caso es que me senté a desayunar en la Colombia 50 leyendo mientras me servían la tostada y el café las primeras páginas de Paraísos de barrio de un tal Lucas Zimbrera que había adquirido instantes antes en la Librería Metrópolis, prometedora obra de un admirado escritor que gusta ser admirado por su vecindad con afán de desaparecer en su intento de emular al Doctor Pasavento de Enrique Vila – Matas, un libro que te hace pensar mientras me distraigo a contemplar una vecina con perro que pasa por mi lado sobre la capacidad de algunos de crear personajes inexistentes a partir de uno real ajeno a todo que sólo existe en foto retándome a intentar algo parecido sin olvidar que por la búsqueda de embarcarme en una empresa similar acabé pasando seis años interno en el Sanatorio Mental de Cástulo. Mi admirado autor se supera a sí mismo, hace unos días tomando café con él aquí mismo me decía la misma frase que una vez me profirió una de las enfermeras del sanatorio: “Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto”, no he leído nada de Montaigne, sus ensayos llevan años criando polvo en la estantería, yo sé que esta frase es suya, jamás de la enfermera del hospital y mucho menos de mi contertulio en el café de estos días atrás, por eso hoy al encontrarme solo en el desayuno reflexiono sobre las posibilidades y riesgos de ser el doble de alguien, si es aspirante a novelista mejor todavía, jugar con mis vecinos de esta zona a las casualidades y coincidencias que me hagan partir de la risa, una versión propia y vivida en la realidad de El oscuro hermano gemelo. Cuando consulto el reloj y veo que es la hora de volver al trabajo, cierro Paraísos de barrio dejándolo para mejor rato, me ilusiono a mí mismo pensando ser el propio parásito de su autor.
5 comentarios:
No he leido nada de Cesar Aira..debería hacerlo ¿no?
Me apunto ese
De Aira me dejó bastante impactado "Cómo me hice monja", una recopilación de tres nouvelles. Aparte, he leído algunos artículos y ensayos (uno de ellos sobre Osvaldo Lamborghini, francamente bueno). A este paso, en el sanatorio van a empezar a considerar la posibilidad de aplicarte un tratamiento des-vilamatizador. un saludo.
Poner cara a alguien por lo que hace, por lo que dice, por quien es resulta facil. A veces la decepción es abismal. Yo me he encontrado con libros, que sin saber porque, han sido devorados en cuanto han llegado a mis manos. Un besito
Dentro de poco publicarán el Resumen de la Historia abreviada de la literatura portátil.
Esta entrada atrapa, desde las naúseas de los cinco quilómetros -yo hace tiempo que desistí a hacerlos de otra manera que no sea andando.
Tiene gracia lo de salir de casa a correr y volver en vehículo.
Saludos.
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