REALES INVENTADOS

No queda pan de pipa en Casa Paco, pocas existencias para la habitual demanda, aprovecho hoy la salida a desayunar para conseguirlo en el Pósito, problema solucionado, problemas menores y problemas anecdóticos ¿por qué buscar culpables en el micromundo laboral de nuestro entorno? Han sido trabajadores y ahora pueden ver a algunos como los causantes de nimiedades, una supuesta razón (o sin razón) institucional de darse mucha brega, reuniones privadas y el tiempo detenido bajo los disparos de retratistas locales para la edición de papel diaria, numéricamente no abultan, quedan bien en la foto, pero el día clave no saben quién eres, los que siempre nos acordamos somos legión, abultamos mucho más así tan descamisados, vidas propias e impropias, todo sea por el titular es mi consuelo, vida real y vida inventada, al pasar por la calle Cerón pienso que el real debe de permanecer en el anonimato, ser lo que es nada más, su vida me importa un comino, merece su persona el auténtico olvido evidente, con ser conocido, saludado y propuesto a tomar café por la calle es suficiente, vidas ajenas que no interesan a nadie, si no es conocido mucho mejor, que se quede en esa realidad lejana.
El ficticio es otra vida, no es real, no existe. Al absurdo ficticio hay que estrujarlo, buscar e indagar en todas y cada una de las miserias de su vida, extraerle todo lo que tiene, transformarlo en real si hace falta, desenmascararlo para que todo concluya, que venda el perro ese con collar que lo pasea y tiene atado condenando después a su compañero de historia a seguir habitando en el conocimiento y misterio más profundo de la literatura rescatándome a Julien Gracq o Robert Walser, a Witold Gombrowicz no al haberlo leído antes en el sanatorio sin que se enterara, a David Foster Wallace sí, con su niña de pelo raro (esta tarde tras la corta carrera en la vía verde leo Entrevistas breves con hombres repulsivos). En el Café Pérec de hoy, Enrique Vila – Matas nos habla de un escritor que parece huido de la novela de otro, ellos parecen a su vez protagonistas y narradores de un mal folletín, es un halago que se acuerden de ti, ha sido un disfrute extraño de las vivencias de estas semanas atrás, mejor así, fantasía y espejismos en la calle Cerón, ya tuve una vez suficiente con haber sido el perdedor de una batalla mezquina, ¿para qué más?



Juergen Teller es un fotógrafo al natural que sabe provocar inspiración, mira a los ojos cuando inmortaliza con su objetivo, me enseña a no esconderme, la naturaleza de la fotografía sin artificios ni otros ingredientes, la fotografía totalmente al natural, admirable por su huida hacia delante de exponer o desarrollar estilismos o venderse a directores de arte, el dueño y señor eres tú, el resto se someten a organismos, cajas de ahorro y sus salones de exposiciones.

6 comentarios:

Lola dijo...

No hay nada mejor que mirar a los ojos de quien está a nuestro lado.. Se adivina más de lo que su boca pueda decir..............

Oscar González dijo...

"No queda pan de pipa en Casa Paco": colega, menuda mierda de blog que te gastas.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

La primera frase atrapa, incluso a los que la critican, por lo que veo.
Los escritores siempre parecen personajes de los libros de otros...

Anónimo dijo...

El pan de pipa de casa paco es tan famoso ya como sus patatas. Sabrán algunos ignorantes.

Jesús Garrido dijo...

Lo siento Óscar, somos así de simples.

Óscar González dijo...

Hombre, sí, pero esa aliteración, y el rollo de Casa Paco a estas alturas...