REPETIR POSTRE



Volver a visitar hace unos días el Restaurante la Cabria de Cástulo me produjo una especie de desasosiego melancólico, todos seguían ahí en el mismo lugar, los años no habían pasado, la comida se había convertido en estática, el mantel, los comensales y los alimentos permanentes en el espacio y el lugar, observo el mortecino ambiente sin la falta de mutuas miradas de dos de los congregados a la mesa, su mirada punzante mientras bailan hacia un lado y hacia otro al triturarse en el interior de su boca los también eternos profiteroles de chocolate, no soporto verlos a los dos comer del mismo plato, un funeral, los profiteroles convierten la celebración en un funeral al estilo de las comidas el resto de días en el sanatorio, un fracaso de comida en mesa circular donde los dos mojan en el mismo plato, la oscura película abstracta, acaramelada y pegajosa se va solidificando en el plato bajo los cremosos pastelillos al pasar las horas del organizado ágape. Ahora siguen ahí, viendo pasar las horas, los minutos, esperando la reactivación del final de los postres que nunca llegará, nunca llegarán a los cafés ni pedirán la cuenta ni el camarero los invitará a un chupito, todo se detuvo, me quedé con las ganas de probar esos profiteroles con ellos, la cremilla que soltaban invitaba a participar sin que quedase la cosa sólo en algo para dos.

5 comentarios:

Lola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lola dijo...

Interesante lectura Jesús, a mi nunca me gusta repetir postre, prefiero saborearlo y quedar satisfecha. Un besito

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

He de reconocer que me ha parecido un extraordinario relato de terror verosímil.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

hay quien se conserva como un martillo en manteca...salud

escribirconlacabeza dijo...

Verte aquí es no dejar de sorprenderme.
Magnífica imagen con unas luces, brillos y tonalidad excelente.
Me gusta mucho tu prosa.
Un placer verte aquí, gracias por sorprenderme.
Un abrazo, Paco.