SOLEDAD MULTUDINARIA


Leo un artículo de opinión firmado por Ignacio Urquizu en El País donde se pregunta lo que nos preguntamos todos por enésima vez sobre quiénes son esos mercados que condicionan tanto al gobierno y a los gobiernos, otro lector en el mismo diario publicaba una carta al director comparando estos mercados con los dioses de antiguo a los que había que contentar ofreciendo un sacrificio en forma de cordero o similar asado en fuego literal sobre una pira. En mi caso y dado mi nulo nivel de conocimientos económicos me importa un carajo quiénes son y quiénes están detrás, [me recuerda mis años en el sanatorio mental de Cástulo como paciente donde tenía que contener las posibles iras o bufidos de las que se encargaban de proporcionarme el tratamiento terapéutico] ahora lo que les preocupa a muchos es que cuando la izquierda se presente a las elecciones no va a poder ofrecer al electorado tan fácilmente políticas de izquierdas, nadie nos va a creer, el mejor discurso será nuestro nivel de subordinación a los mercados o la capacidad de contener u obedecerlos en el futuro. Al final lo dice Ignacio Urquizu de otra forma más simple: “….la necesidad (de la izquierda) de lograr un nuevo relato que le ayude a enfrentarse a los problemas del siglo XXI”.No va a ser fácil vendernos como izquierda con el protagonismo mediático que han adquirido estos mercados invisibles los últimos meses, es un término que me asusta, me sigo quedando con la denominación traducida a ese lugar generalmente de gestión municipal donde los ciudadanos de a pie buscamos con un trato humano cercano totalmente visible llenar el carro de viandas frescas a mejor precio que en las macrosuperficies a fin de seguir sobreviviendo a los designios, directrices, decisiones y ataques especulativos de los otros mercados que no vemos pero que tienen un increíble poder para dejar solo a su suerte al estado que previamente ha convertido en su subordinado y que se hunda en el fango si se le retira la confianza si no cuadran determinados valores numéricos, no hemos alterado algunas leyes a su gusto, o sencillamente porque alguien habla en público más de la cuenta.
El vacío parecía que iba a saltar sobre mí, la adrenalina vuelve a subir, las voces de los Sabandeños en la Alameda vuelven a sonar en el interior, vidas paralelas vividas en tiempo real, es el leer otra versión de la vida de sí mismo, soledades, paisajes vacíos, lectura rápida y relajada de Mis dos mundos de Sergio Chejfec, el autor y protagonista también es solitario caminante, sufre la conocida obsesión de ser desconocido.
Me planteo cómo se mide el grado de fidelidad a las ideas, a las personas…………., a lo mejor aquí está la encrucijada que les hace dudar a muchos sobre el camino a tomar, no hay nada como actos multitudinarios para percibir con el paso no sólo de los años sino también el de las décadas que la amplia mayoría de rostros son de nuevo cuño, sustitutos de los anteriores que han quedado difuminados e inexistentes y sólo son unos pocos los que han sobrevivido a la desaparición. La silla vacía ante la mesa a la hora del acto y comida de éste o el otro se traduce en ausencias que te colocan el interrogante de que realmente exista la lealtad plena a la ideología, la soledad no buscada entre más de seiscientas personas te hace repasar mentalmente la evolución de los rostros humanos en este tipo de actos, no hablo necesariamente del homenajeado que siempre ha estado ahí sobreviviendo a todos y a sí mismo y que además ese día le hemos conocido su lado más humano haciéndonos emocionar por primera vez a muchos, hablo de otros que ayer estuvieron y hoy no se han presentado, por eso disfruto con el paso de los años y las décadas de la fidelidad a las ideas huyendo de los personalismos o más bien de los simbolismos plasmados en éste o en aquél que a la larga se traduce en cierta infidelidad o ausencia como pude comprobar en solitario rodeado de cientos de personas, a las ideas es más fácil permanecer inalterado en completa fidelidad. Igualmente como nada es perfecto no comparto opiniones que a veces leo en diarios que parecen darnos a entender que vivimos en el mejor rincón del paraíso, esas frases exhalan un cierto aroma de poca sinceridad, mucha artificialidad traducida en la fidelidad al personalismo más que a la ideología.
Varias horas antes había completado siete kilómetros con vomitera que no llegó a materializarse, he podido disfrutar de esos aparatos gimnásticos instalados en las instalaciones deportivas de las Fuentezuelas, uno concretamente te la hace poner bien dura, para los que a veces nos cuelga por algún kilo de más que otro este aparato te la hace menear bien antes o después de la carrera, o en vez de, eso a gusto de cada uno. El calor ya haciendo estragos ya, el optimismo poscorreril se te transforma en indecisión recelosa acabando en malhumor incluso, todo lo contrario a lo habitualmente esperado en estas salidas