
Herminien desaparece, se habían bañado los tres juntos en el mar, desaparece convirtiéndose en ajena a todo, las llamadas ajenas en el sanatorio desaparecen, otras también ajenas no son bien recibidas, el clima se intensifica con esa multitud de tres y hasta cuatro que provoca cortes de línea. Herminien surge de las tinieblas En el castillo de Argol de Julien Gracq justo cuando estoy a punto de celebrar un lustro que entré en ellas, la vida en un libro, Julien Gracq te pronostica el argumento vivido allá por el año 1.938, extáticas (sí, extáticas) contemplaciones para combartir sufrimientos bajo el espesor de las bóvedas y los muros del viejo hospital, sigo leyendo y escucho la lanza mística tocando el costado del rey caído (Parsifal), los rostros de los caballeros están envueltos en sus largas capas cuando se iluminaban en el umbral mismo del milagro de una sobrenatural exaltación, la irreductible jerarquía vuelve a pasar otra vez factura a muy pocos.
6 comentarios:
LLegaste a mi blog por culpa de un mosquito...bendito mosquito que ha logrado que nos conozcamos.
¿Ya lo has aplastado? jajaja
Muchos besos. Te sigo y te leo.
Es verdad, tengo tanta obsesión por la iglesia, como tú por los sanatorios mentales o el tranvía. Para gustos,los colores.
Después de leerte tanto pienso que tu surrealista estancia en Cástulo siempre la he visto más cercana a los postulados de Gracq en el castillo de Argol por ejemplo que a tus obsesiones con Vila - Matas o Walser, es un acierto comparativo el post con el sistema de vida que te diseñó mp antes de pasar al victimismo cuando tú dejaste esa situación.
Pase y te lei. Me pierdo en la lectura y no se que decir. Pero me gusta hacer notar que he pasado por aqui. Un beso
Una no ha leído a Gracq. Me distancia cierta distancia.
Me entiendes, lo se.
Saludos con un tremendo calor, aumentado por algunas lecturas...
De ahí viene lo de enajenarse.
Saludos.
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