
Zafarrancho en Cástulo, pienso al mismo tiempo en Marie Therese Walter y Olga Khokhlova mientras acicalo con esmero los restos de humedad que se desprendieron en el último turno, el aseo, el orden y el concierto en las instalaciones supera lo vocacional, fotografías que serían valiosísimas, el artista yaciendo con su musa, ¿quién sería entonces el encargado de inmortalizar el decisivo instante? La musa a la entera disposición del fotógrafo echada con los ojos cerrados en acto carnal mientras alguien aprieta el disparador, resultado único de carácter creativo sin parangón.
6 comentarios:
yo es que de arte de este tipo...mejor no opinar...estuve por la tierra amigo y casi me achicharro.un abrazo
Unnnnn....
volando, volando sobrevivo...
un saludito
¿Quizá un temporizador?
Saludos.
no hay musa que soporte un primer plano
Creo que todo versa alrededor de quien apriete el disparador, debe enamorar a la musa para que el primer plano sea un exito......No se Pedro yo lo veo asi...
No sé si sería productivo caer en brazos de la musa, yo prefiero perseguirla. Las perlas que deja por el camino son suficiente sustento :)
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