Nos asustamos y tachamos de sexistas algunas palabras, la prensa independiente a veces entra en ese propio juego. Ni en las palabras, ni en la ficción, la escribienda siempre ha contemplado la exageración, el feminismo, todo, la novela policiaca como ejemplo donde casi siempre encuentras homicidios, asesinatos, de hombres y de mujeres, otra cosa es lo que pensemos y desarrollemos en la realidad. No maté a nadie, o sí cuando jugaba a indios y pistoleros en plena libertad en nuestra ficción infantil tomando el barrio y sus aceras como territorio comanche, siempre tuve pistola de pequeño, no me ha condicionado, los juguetes sexistas tampoco, ahora juego a las cocinitas todos los días, también a los médicos si hace falta. El maltratador o el asesino maltratador en realidad y en persona lo estamos elaborando poco a poco como producto de fábrica debido a tanto escaparatismo victimal, mucho mediatismo cuando existen otras tipologías victimales en soledad englobadas también en el asesinato que permanecen encerradas en la habitación de cristal, un delito que no se tendría que escapar del Código Penal y Leyes de Enjuiciamiento, quedarse ahí quieto encerrado como un delito más con tratamiento especial de cara a su víctima, una burbuja institucional con mucho bombo que produce la creación y la potenciación del agresor, se sabe y sabrá el protagonista y ante su determinada decisión su actuación ante tanto evento será más grave y vistosa.
No es fácil leer a David Foster Wallace, su lectura es sencilla aunque no es fácil leerla, sus libros no están, no existen, David Foster Wallace no existe, sus libros no aparecen en las librerías, es difícil por tanto leerlo, dicen que se suicidó, ¿hubo testigos?, yo soy testigo de sus letras, de la lectura de La niña del pelo raro, un suicidio el lanzarse al interior de sus páginas en busca de tanta palabra unida para describir lo estático del no transcurrir aunque creamos otra cosa, no hay fin y menos al final del relato del que logro sobrevivir recordando a C, su pasión por los libros, por las lectura de otros, C se fue para siempre, no vive muy lejos de aquí pero se fue para no volver, sin mirar hacia atrás, su consejo veraniego se quedó conmigo, lectura suave para los calores.
5 comentarios:
Jesús por dios,,, me habías asustado con la foto de Paco Zamora, he pensado por un momento que le había pasado algo. ¿sabes que? hoy no solo me ha gustado leerte... he tenido que leerte dos veces para regodearme en tu entrada porque me ha encantado. Un besito
Hay quien desaparece con todas sus razones, lo malo es cuando lo hacen sin ella. Saludos
Dejó el parlamento por ser más fuerte su convicción de servicio al ciudadano como servidor público que acatar las directrices disciplinarias de partido precisamente por quien le dio el visto bueno en las listas de diputado.
No sé por qué el circuito editorial se empeña en hacer desaparecer algunos escritores, pero sobre todo no sé por qué se empeñan en hacer aparecer a otros constantemente. Ya ni siquiera quiero entenderlo.
En cuanto a algunos reaparecidos en mi vida, siempre han venido vestidos con sábanas blancas.
devastador foster wallace.
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