
Pesadillas recurrentes en el Sanatorio Mental de Cástulo, el periplo hospitalario no llegaba a su fin, siempre estaba ahí, las enfermeras ya no aseaban la jaula de la mascota del patio, parecían estar dispuestas a dejar el conejo blanco en estado de abandono a su suerte, desde la habitación percibo su olor algo salina hoy, una olor parecida a un óvulo contrariado, lo peor fue la pesadilla, el gazapo lograba romper los barrotes saliendo en una contumaz y persistente persecución hacia mi persona haciéndome huir por los grises pasillos del hospital como si se tratara del mismísimo colombre, opté por no moverme sin realizar movimientos inusuales, la persecución se tornó paralela como si persiguiese o buscase otra cosa, el momento se vuelve figurativo pareciéndome ser víctima de mi propio delirio, aún así necesito verme en él, se ha convertido de forma voluntaria en mi propio adversario, al final creo que todo es un número más de la misma función, escucho aplausos, gritos, una voz dice en voz alta “bravo”, las enfermeras se abrazan, un grupo de compañeros alineados dan saltos de alegría, mi propio instinto me hace despertar, me levanto apesadumbrado, a través de la polvorienta raja contemplo el bicho en su jaula, el patio en calma, todo sigue en silencio y en orden.
5 comentarios:
He estado buscando un punto para descansar. Al no hallarlo, estoy seguro de que me has contagiado la pesadilla. Tanto, que he tenido que volver a escribir este comentario, que ha salido cojo.
he llegado aquí por culpa (o gracias a) de un "mosquito chafao". No, por accidente no. Vengo voluntariamente.
Me quedaré un tiempito para leer y conocer al !chafador de mosquitos!
Espero que tu llegada a mi blog te haya satisfecho...
saludos
¿Ovulo contrariado?
Hoy me parezco mucho a eso.
Curioso blog.
A-brazos
Dicen que los sueños tienen significado pero a veces mejor no buscarlo ¿no? Me gustan tus historias sobre el Sanatorio Mental de Cástulo. Pero echo de menos saber algo de la estación y sus personajes....
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