
Quizás también seleccionemos a José Ortega “Sitoh” para la composición de la banda sonora teatral de Doctor Pasavento (Enrique Vila - Matas), música de la tierra para una obra de autor catalán del barri de Gracia, Gonzalo Pérez Chamorro así me lo transmitió con un notable visto bueno la otra tarde en la Colombia 50 ante el cotilleo visual e incrédulo sobre lo que nos oían disertar desde las mesas vecinas, un beso fugaz, un beso rápido, casi no logré ver quién fue la chica que me lo dio al abonar la consumición en la barra, ¿por qué no nos fundimos en ese lugar e instante en algo más ante el resto del respetable?, todo un ejemplo en la antítesis de la iconoclasia femenina de Cástulo, como antítesis de la gloria tenemos la soledad, Alberto Olmos es elegido para no sé qué gloria por la revista Granta bien conocida en su casa a la hora de la comida, lo veo en segunda fila en la foto de las páginas de cultura de El País de hoy, un personaje secundario buscado adrede en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid con otros elegidos y justo detrás de los glúteos cubiertos con tela vaquera de la escritora Elvira Navarro.
Escritores conocidos elegidos, ninguno de carácter local de aquí de Jaén, sigo estos días decepcionado hablando de escritores jienitas, sé quién es el escritor, pero sigo desconociendo su obra, la tiene oculta para sí o para quién él quiera, no se lo pregunto por miedo a la respuesta no buscada, mejor dejarlo así a su propia voluntariedad. Más interesante serán los viajes futuros a Cástulo, la situación se nos presenta a la inversa, antítesis literaria, conocer y narrar la verdadera historia de ese escritor como paciente en el Sanatorio Mental de Cástulo para desvelar su identidad, poco se sabe de él, se dice que cuando podía desayunaba en la Cafetería Fleming y que algunos días de permiso terapéutico almorzaba un menú casero por buen precio en el Mesón el Balconcillo, un restaurante situado en una céntrica calle peatonal. Su identidad es contradictoria, nadie quiere saber ya de él, hace varios años que le dieron el alta, todas quieren ignorarlo aunque en los recónditos silencios del hospital se sigue hablando de qué callada manera de su desventura.
Hace tiempo que no lo piso, pero alguna escapada para conocer la identidad del verdadero escritor de estas tristes vivencias que llevo años leyendo por capítulos bien pudieran servir del preámbulo de una biografía del autor desconocido escrita por mi persona sin dar a conocer a nadie su nombre y apellidos imitando así a mi amigo escritor de Jaén que sigue sin darme a conocer su obra. Leo las notas sueltas, entraba y salía del sanatorio, desaparecía y volvía a aparecer, se decía en silencio que una de las enfermeras lo pretendía pero que él por miedo a enfrentarse a la situación o debido a algún compromiso marital de carácter bilateral desistió de dejarse llevar a esa especie de atolladero enloquecedor al que se vio arrastrado. Guardo las hojas, siguen todas en desorden, leer así me desasosiega, más si son historias de desamores y odios, personajes secundarios de una película que no entiendo el hilo aunque pienso descubrirlo viajando a Cástulo en los próximos días, un oscuro escritor amante de la lectura y condenado a la soledad, una vida de esos años perdida vivida en una especie de experiencia artificial.
Formas breves se lee en una sentada, Ricardo Piglia es el último Borges, otros autores desfilaron en su plasmación de esta pequeña obra que nos enseña los trucos literarios de tantos otros, te abre los ojos ante la duplicidad cuentística, descifra lo que otros descifraron antes, ser una especie de sombra de ellos, muchas páginas en blanco para una obra corta, el prólogo de otra aún más corta que releo en la pos siesta del sábado, el Pozo de Juan Carlos Onetti.
7 comentarios:
Desde luego lo tuyo son los culos....de mujer claro.
saludos.
paisano...siempre es bueno volver a los orígenes... yo los añoro, porque lo hago de vez en cuando...ya quisiera yo estar más cerca...un abrazo
A veces, con la soledad se puede encontrar la gloria.
La vida es un conjunto discontínuo de simetrías y antítesis.
Hablamos de lo "normal", cuando nadie sabe que es lo "anormal".
Citamos el "sentido común", cuando escondemos los sentidos y hasta nos ocultamos de la comunidad. Comunidad, que por cierto, dudo que exista.
con la soledad paz y tras los culos de mujer gloria
gracias por el comentario en mi blog, la verdad es que la que has escogido tú no se queda " atrás"
Yo estoy esperando un cafe en el Colombia 50 desde hace un tiempito, lo mismo las estancias en el sanatorio de castulo han nublado tu memoria. Un besito
Es curioso: a mí también me pasa, conozco a demasiados escritores sin obras. Lo malo es que ni toman café verdadero.
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