ESE MODO QUE COLMA

Me siento preparado para una pequeña peregrinación ferial por la Vestida, sigo todavía de feria, bajé en solitario sin mujer ni chiquillos para estar más sosegado, sigo aquí sentado en la caseta de Diario Jaén, ensimismamiento personal lleno de viejas evocaciones, pensando en los próximos recuerdos para narrar, mis cafés en la cafetería Fleming de Cástulo con trazas de abandono, lectura de Diario Jaén en este solitario rincón, me veo en el periódico fotografiado con la familia comiendo un arroz junto otras muchas fotos de otras familias haciendo lo propio, no recuerdo haber bajado a la feria con ellos, mucho menos que me hiciera alguien alguna fotografía, situación de fragilidad personal, de extraño sueño sin saber cómo reaccionar, me contemplo a mí mismo acercarme a la caseta de Diario Jaén desde el exterior, me veo con la revista Freston bajo el brazo, la misma que jamás encontré y nunca logré adquirir al ignorarse su publicación o existencia tras su presentación en un pub de la capital donde acudí hace un par de semanas al ser invitado de manera formal, presentación con café los menos, con cubalibres los más, sano ambiente cordial que enmascara la oscura discordia existente entre los presentes, relatos del lugar, escritores de la tierra, palmas hipócritas al finalizar esta especie de ágape literario de poca monta, a los pocos días nadie conoce la revista Freston, el propio Pub Delirium niega la existencia o presentación en su local de ningún tipo de revista de cuentos de autores de Jaén, una especie de ingenuidad a la japonesa que viven los testigos de mi extraña presencia casi inquisitiva en el pub, no entiendo que hago viéndome desde la mesa fuera de la caseta con la Freston en la mano. Tanto cambio me produce vértigo, más cuando las cosas no han sucedido y han parecido haber sido, alteración del guión en la situación presente, con el paso de los años le introducen matices, el papel representado de diferente forma según el espectador que presenta la función, la escenificación de las diferentes versiones morales, un día se hartarán de hacer teatro a solas, dejarán el escenario, el papel será el escrito, lecturas de soledad, atrás quedará una actriz solitaria que juega ahora a ser la intérprete de todos y cada uno de los papeles de la obra, se vive en las letras de “Cualquier cosa va”, uno de los cuentos saboreados en Ese modo que colma de Daniel Sana editado por Anagrama, humor sádico y casi soez, de mal gusto si fuese mío, a Daniel Sada le perdonamos su forma de escribir, tiene el beneplácito de Roberto Bolaño.

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me lo apunto.
De todas las formas, así está la literatura, de feria en feria.

madison dijo...

No sabia yo de este libro, lo anoto a ver si lo encuentro el viernes

javier dijo...

todo parecía un déjà vu después de una ingesta de setas alucinógenas
pero he disfrutado de tu entrada
es inteligente, limpia y de paso echas un cable jejeje
saludos cordiales

Lola dijo...

Este hombre capta mi atención de un modo excepcional, tengo que leer dos veces para asimilar lo que leo... me lias, me enredas en tus entradas. A veces he pensado, que quizá sea esa tu intención, de esa forma nos tienes por aqui pendientes de cada letra colgada. Un besito

Céfiro dijo...

A Sada lo tengo pendiente aún. Y no es justo más si cabe cuando la mano de Bolaño está sobre su hombro.

anapedraza dijo...

Parece, cuando te leo, que me cogieras de la mano y me llevaras a algún sítio. ¡En serio!

Miguel

Toni Sagrel dijo...

Todos necesitamos un "chute" de vida.
Debemos colmar la impaciencia de la paciencia.

Salud.