
El aperitivo en Cástulo me llevó a la Galería Cristóbal Bejarano, Pilar Andrade expone su amor y pasión por la mezcla abstraccionista y colorida, retales de la memoria, exquisitez artística, el dibujo plasmado en el recuerdo en una época de días revueltos, mucha intransigencia, censuras fotográficas entre diversos ejemplos, lo impuro en el arte o lo impuro en la mente, verborrea dialéctica condenatoria cuando esos ojos en silencio no pueden apartar la mirada de la imagen, hipocresía en las alturas, condena y escarnio ante los que anhelarían pasar a formar parte al no creerse ni ellos mismos su labrada impureza de ese arte más por los de alrededor que por ellos mismos que lo admiran en silencio fascinados y emocionados, lo sucio y pecaminoso es hermoso, lo convierte de inmediato en algo deseado y accederían a lo que se le pusiese de frente, se supone que las ganas de follar nunca las han perdido.
Había corrido 5 kilómetros esta mañana, el sábado me abstuve al no hallar la ropa para el fin y desistir de solicitar ayuda de los durmientes a esas horas de la mañana, los mismos alumnos de siempre en los inicios de la temporada en la vía verde del aceite, al terminar, café en el Tren, corredores en recorrido inusual para correr, la lógica asoma en el momento, corren siguiendo el feo trazado de la Media Maratón de Jaén Paco Manzaneda a correrse a final de mes con sus correspondientes 10 kilómetros saludables, buenas sensaciones por el ligero descenso térmico.
7 comentarios:
Qué buen blog. No lo conocía. Hay mucho para explorar en él. Se vuelve uno de mis favoritos. Gracias.
Siempre he penzado que un exceso de pureza ya es una impureza.
Se me ha venido a l amente al leer el título.
Saludos y que lo corras bien:)
:)
Esos pensamientos los hemos tenido todos.
Creas una atmósfera muy especial, parece que al leerte, fueras el actor de la película que creas.
Miguel
El arte no entiende de impurezas, sólo de si el resultado es bueno o malo.
Saludos.
Lo impuro no se encuentra ni en el arte, ni en los ojos, ni en la mente, está en la concepción que hacemos de lo visto, en el orden que le damos a las cosas, depende de quién lo impuro, a veces del cuándo o del cómo. Siempre del observador.
Correr hacia el otoño es correr hacia dentro de uno mismo. Con ese paisaje, además.
Hola, seguí tu rastro. Voy a pasar a ver. No hay mosquitos.
Publicar un comentario en la entrada