
Por segunda vez en dos semanas en el País intentan hacernos aborrecer a los escritores impostores de los cuáles aspiro algún día a formar parte, Enrique Vila – Matas los llama hoy en Café Perec falsos escritores cuyos sufridos lectores deberían estar protegidos bajo algún reglamento que proteja sus derechos de leyenda, poco sabe Quique Vila de la realidad de los falsos escritores, poco sabe el escritor de la Plaça Rovira del movimiento o más bien trapicheo que se traen entre manos “no” los escritores sin serlo que escribimos de forma subrepticia sin profesar la profesión, sino más bien los propios lectores, lectores que son más bien anónimos y en algunos casos de inexistencia aparente, lectores escondidos debajo de la cama, lectores que reciben la escritura por entregas a través de otros lectores, lectores que enmascaran a otros recogiéndo en las sombras el capítulo del día enviándoselo a otro más oculto que el primero, lectores en escala, lectores de clase o por razón del cargo.
Vuelvo a los falsos escritores, soy uno de ellos, me siento harto de protagonizar el papel de creador de protagonistas, sigo prefiriendo la lectura a la escritura, en el Café Mont elado me desayuno la tostada con la presencia imaginaria de FC en la mesa, en Diario Jaén lo contemplo de forma más real y estática, opina lo ya sabido de remodelación ministerial construyendo el artículo ordenando elementos, hechos y miembros del cambio estructural, me he acordado de que la última vez que lo vi fue en la última carrera de la salud, una carrera también ordenada a pesar de su cada vez más progresiva masificación, o en una presentación de un libro en el palacio municipal de cultura, mira por dónde, de otro escritor de prensa, quizás de más prestigio que mi propio amigo FC, escritores en escala coincidiendo es en espacio y en el tiempo, de momento hoy me conformo con leerlo en una página reservada para él llamada “hoy lunes”, pasan en silencio los minutos terminando la lectura mientras apuro el café con leche donde a continuación me transformo en escritor realista de un escritor de verdad o de media verdad, los escritores deben de ser consagrados o no consagrados, ignoro si sirve el término medio, el escribir sin la búsqueda de lucro que sólo plasma en letras lo almacenado en la sesera, mientras por la parte de atrás y más oculta vuelvo a tropezarme con Vila – Matas, alguien me dice en la oficina que no lo conoce, que nunca había oído hablar de él, y que tampoco es conocido por su propia pareja después de la progresiva transformación en un consagrado escritor y lector de lectores.
6 comentarios:
¿quien tiene poder exclusivo para ello? Creo que los lectores somos los que debemos poner escalas a los escritores, somos realmente los que tenemos razones para ello.
Malo el que quiere protegerse por decreto.
Saludos.
Gracias a lectores hay escritores, y al revés.
Miguel
Has leido LA NIEVE ROJA de Krzyzanowski,
http://www.elplacerdelalectura.com/2009/11/la-nieve-roja-sigismund-krzyzanowski.html
Es un autor poco conocido en España de momento han publicado un solo libro, pero es muy bueno.
Saludos.
El que escribe es escritor. El que califica de falsos a los otros es un falsario.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ
Me pregunto por qué tantos quieren ser escritores; no por qué escribimos, o, con cierta lógica, por que queremos ser leídos o, pequeña vanidad, por qué ser editados, pero ¿ser escritor? ¿para que te quieran (admiren)? como decía Gª! márquez, no sé. Es placentero (o no) escribir, pero sobre todo leer.
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