
Estoy en la feria de Jaén sin invitación alguna, tengo la intención de encontrarme de una vez por todas a mí mismo, llevo un ejemplar de Diario Jaén bajo el brazo mientras viajo de caseta en caseta descubriendo que la cantidad de personas en su interior va siendo inversamente proporcional al número que voy recorriendo sin atreverme a entrar en ninguna. Todo hace aumentar progresivamente mi tormento, vivo una especie de desencuentro personal demasiado amargo, me siento también observado por el poco personal que circula por las calles de la feria a pesar de ser hora punta.
Busco en los bolsillos sin éxito, no tengo invitación, llego a la entrada de la Caseta de Diario Jaén contagiado unas horas antes de esas fotos que publica el periódico por la Feria de San Lucas, la tradicional cita en la Caseta de Diario Jaén, la realidad ante mis ojos es bien distinta, no hay nadie posando para los fotógrafos, nadie comiendo en multitudinaria forma, nadie en colectivo divertimento, abro el diario por las páginas en las que se publican las fotografías de los visitantes a la caseta contrastando lo impreso en sus páginas con la realidad presente que tengo delante, se han debido marchar todos, nada parece a lo visto y leído en el periódico.
Me acerco más al interior de la caseta encontrándome conmigo mismo viéndome sentado solo y totalmente exiliado en un rincón con la invitación encima de la mesa, no sé cómo reaccionar si acceder más hacia adentro o quedarme fuera, creo que se asustó al verse a sí mismo en la puerta de la caseta, el tormento va en aumento, casi le provoca nauseas, la incertidumbre sobre la mejor forma de reaccionar lleva la decepción del recién llegado a la caseta a un límite nunca vivido. Opta por desaparecer del lugar por donde vino con su periódico bajo el brazo sufriendo un incierto estado de tensión, no debió bajar a la feria sin invitación, cree de forma desesperada que nunca recordará haber vuelto a encontrarse.
18 comentarios:
Cuidado. El payaso de la foto no está desnudo. :)
Abrazos,
PABLO GONZ
Jesús me has dejado sin palabras, de todas formas quiero añadir que las invitaciones llegan y no solo sirven para invitar. A veces nos decepciona lo que nos encontramos deseando desaparecer en un segundo, a mi me pasa habitualmente donde y con quien no estoy agusto. Un placer leerte, hoy te he entendido, o eso creo. Un beso
Me gusta el juego con las personas del verbo cuando tiene un sentido, como en tu texto. Ese progresivo distanciamiento (progresivo oscurecimiento, diría) nos remite a lo que sentimos todos cuando, de repente, nosotros mismos nos somos extraños.
A veces sin invitación damos con la feria de espejos, me gustó tu relato.Un beso
Un sentimiento extraño de no ser nadie nos embarga a veces. Deseamos asistir a un evento, carecemos de invitación, pero nos colamos...; sólo para comprobar que en ese sitio no había nada digno de nuestra atención.
En fin, tu relato puede ser interpretado de diferentes formas, como diferentes son los lectores y sus circunstancias.
Me ha gustado leerte, Jesús. Me has sugerido mucho.
Un saludo afectuoso.
¿ Acaso es necesaria una invitación para poder nacer, para seguir viviendo ?
¿ No son los espejos el reflejo inverso de lo que realmente vemos ?
Angustia y tristeza..., es lo que he sentido al leer 'sin invitación', yo pensaría: anda, que les den..., pero claro,así nunca hubiera escrito esta entrada que has escrito.
Me gusta tu blog.
Al payaso no se le ve el occipucio, Jesús, y a las camaradas de la entrada anterior tampoco. A ver, a ver si andamos atentos...
¡Salud!
Me gusta lo que escribes. Te pondré en mi blog, claro, si no te importa.
Un saludo,
Martha
¿Cómo has conseguido estar sólo entre tanta gente? Dime la fórmula.
Posiblemente, tras hacerse la foto, la gente perdió interés por la caseta. Eso, o otro milagro de San Photoshop.
Saludos.
Has escrito de forma muy psicológica, introspectiva y de agradable lectura.
Me ha gustado devolverte la visita.
Un saludo
Hace tiempo que renuncié a encontrarme y cargo con mi ausencia.
Una vez terminado el mamoneo, no pintan nada allí, misión cumplida, formas de salir en la foto, aunque pierdan la vergüenza algunos no es que la pierdan, es que nunca la tuvieron.
saludos
ese sitio, jaen, donde tú y el payaso ese parecéis vivir...¿existe? Pues es un sitio de la leche
Muy buena historia.
Gracias por visitarme.
Saludos.
elegistes bien la imagen que definiera la situación que nos relatas
muy interesante análisis sicológico
dudas e inseguridades cuando no estas, no existes
un saludo cordial
Al leer tu entrada en mi blog,me he sentido invitada al tuyo y no me siento desubicada así que quizás sea cierto que no he venido sin invitación.He leído tres de tus últimas entradas y creo que voy a quedarme si no te importa. He visitado "De ese modo colma" "La soledad del churrero" y "sin invitación" Si bien es cierto que "La soledad del churrero" he tenido que leerla dos veces,tambíen es cierto que lo leído hasta ahora,me ha gustado mucho, así que tambíen si no te importa me haré tu seguidora para que mi blog me anuncie tus entradas.Gracias por tu mención al título de mi blog,para empezar no está mal pero espero que si vuelves por mi casa,jeje,repares en algo más que el título. Visto lo visto me gustaría que opinaras sobre lo que escribo.Se aceptan las críticas negativas, de eso se aprende, siempre que se hagan desde el respeto.
Un beso
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