
C. Kesoi hablando de un relato le cuenta a Pablo González en sus minificciones La saliva del tigre, que una mujer es capaz de leerle el pensamiento a un conejo, tanto así cualquiera es capaz, no a uno, sino a varios, lo pequeño no es sólo hermoso, es fácil leerle las ideas, siempre a prudencial distancia. Leer a pesar de todo, es inevitable, recibo vía Chile con el posterior abono bancario del justiprecio las minificciones de Pablo González, he leído ya los relatos más cortos, uno de los más minúsculos es todo un homenaje al cuento y a los cuentistas, por su forma de narrar al autor le gusta lo que hace, hay que agradecerle esa actitud relatadora y su entusiasmo, aunque sea tras la fría soledad virtual que a veces nos comunica, La saliva del tigre entretiene en todo momento, si viniese a Jaén lo invitaría también a un buen arroz negro en la calle Maestra.
¿Qué hacemos ya el uno sin el otro?
Me imagino que aquel teléfono que de repente quedó en silencio habrás vuelto a oírlo sonar,has vuelto a la continuación de tu constante sosiego, monótono, uniforme y sin sobresaltos destacables, has dejado de vivir desavenencias y restregones con gente dañina, clandestina o proxeneta, volver a tu clase conformista de nulo riesgo antes de emprender la búsqueda de la persona que realmente amas. Lo más importante ha sido saber negociar las habladurías ocultar la historia, callar al mayordomo, que todo vuelva a su flujo ordinario, he soñado mi vuelta a Cástulo, un cuadro, sólo uno, un cuadro distinto, un triángulo amoroso del pasado, un encuentro, un saludo, una comida de bienvenida, tu vida en el recuerdo, un cuadro diferente, borrar el pasado, nuevo cuadro de desayuno en la cafetería Fleming, un triángulo amoroso ahora actualizado, un retrato tuyo si lo deseas, o de él, o los dos juntos, o los tres, una relación a tres, el buen hacer pictórico de Oliver Lyon, Everina no ve con buenos ojos esa pintura, sí el encuentro, llevaba años deseando volverlo a ver, sigue con su marido, él nunca tuvo que abandonar la ciudad, seguir viéndolo a diario viviendo su propio complot sentimental que desemboque en una especie de deshonores y falsedades, no soporta el nuevo cuadro cuando él vuelve, el mentiroso es su marido, el mentiroso es el furtivo modelo improvisado de Oliver Lyon, el Coronel Capadose, El mentiroso, sutil breve historia de Henry James, una historia compartida, las apariencias escondiendo las realidades más veraces.
10 comentarios:
Excelente. Lo más complicado: callar al mayordomo.
"El mentiroso, sutil breve historia de Henry James, una historia compartida, las apariencias escondiendo las realidades más veraces."
Muy bueno
Un saludo
En efecto, la lectura es inevitable. Por cierto: sin mentira no habría arte, ni siquiera el que aporta las mayores verdades.
Una gozada, J.G., que mi libro ya esté en tus manos. Gracias también por tu comentario y por la invitación. Nunca he estado en Jaén (a pesar de ser nacido en Sevilla) y no me parece mal eso de empezar a conocer la ciudad por el estómago.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ
Si la entrada me ha gustado, el comentario de Pedro lo ha bordado. Sin desmerecer a los demas. Un saludo
la mentira es parte de nuestra vida...sin ella no existiría la verdad ¿existe?...a veces pienso que la única verdad es la mentira...un abrazo
Me he pasado a saludar. Pues eso, saludos y hasta pronto. Nos leemos.
Historias sobre mentirosos... me gusta. jajaj
Saludos y un abrazo.
siempre es bueno recalar por aquí.
saludos
En la mentira está la verdad, no sé quién lo dijo.
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