LOS PELIGROS DE LA SUERTE



La croupier ordena los boletos, los agita, su impostura fue desenmascarada desde el principio, la única forma de salir de Cástulo es vivir en Cástulo. Llego tarde a ese sorteo de desacuerdos, las papeletas ya han sido repartidas, jolgorio silencioso de los no participantes aunque víctimas de sus propios huecos insustanciales, vivir con risa triste y aplausos agradecidos en el Sanatorio Mental de Cástulo esas tradiciones que nunca deben de perderse, da igual llegar tarde a la rifa o no llegar, el resultado siempre es previsible, los números adjudicados son siempre los mismos, una escena teatral sometida al aparente resultado casual, la insaculación tiene más de imaginaria que de hecho real aunque los participantes muevan sus manos, ojos y demás detrás del boleto elegido. Las papeletas que han de sacarse a la suerte forman parte de la alegoría histórica del viejo hospital, la persona agraciada sigue acostumbrada a la ostentación de su fortuna y buena suerte, olvidos que son una simple tragedia menor comparada con cualquier exhibición de alarde histérico, las víctimas de las brumas ficcionales nos volvemos como objetos inmateriales, en algo que no cuenta ni para uno mismo ni para el resto, el efecto final de todo es la semana transformada en una fábula.
La autonomía me perturba de forma anímica, desconozco el origen de todo aunque existen ideas pertinaces y persistentes que asaltan mi mente sin salir de esta región, las leyes cambian, las últimas no se entienden, en silencio escucho otra tanda de protestas amistosas, hasta los no afectados amenazan con rebote de sufragio cuando toque, errores para contentar a unos pocos que quizás luego ni se acuerden de ti, muchos miles los afectados ¿y los que no qué?, estos últimos siguen chillando en silencio, ahogados aullidos educados, el pilar electoral de los suyos dinamitado si alguien no lo remedia, no sólo de la muchedumbre cultivadora vive el hombre, ¿por qué últimamente el sufragiado da la impresión de querer contentar sólo a minorías más bien enemigas cuando cambien de jefes?, una visión numérica errada más pensando en el futuro, cuentas extrañas, la prueba del nueve sin ejecutar, operaciones aritméticas de dudoso resultado a la vista de dimes y diretes de la abundancia y multitud más cercana.
Sigo aspirando a pertenecer al club de los malos imitadores de Gracq, Beckett, Bernhard, Gombrowicz, sufro una especie de hastío al buscar sueños que nunca se cumplirán y un deseo ardiente de conseguir un cierto nivel de dignidad, sigo escribiendo por la zozobra de ánimo que padezco desde hace algún tiempo, desde mucho antes de que me presentaran ese proyecto de ligera variación sentimental que en principio no acepté, no jugué y perdí, me faltó aptitud personal, la suerte tiene ese tipo de peligros, otros tales volvieron a su considerable éxito contando al resto su vida de autoficción o propia versión. Este principio casi de fin de semana empiezo a leer El error de César Aira, todo ha sido debido a una suerte de idea con A en la librería Metrópolis, me preocupa llevar tanto tiempo leyendo autores que en principio no están en la librería, de un tiempo a esta parte casi todo los adquiero por encargo, como si huyesen del vil comercio, algunos los cito al principio de este párrafo, otros son Walser (algunos), Chejfec, Carver, Coover (este ni consiguieron hacerlo venir), falta en la provincia o localidad una política literaria de traer a la venta a las librerías este tipo de libros inexistentes, justo los que no están.

11 comentarios:

Lola dijo...

-no jugué y perdí, me faltó aptitud personal- Es una terrible enfermedad la que nos acusa a la sociedad actual, miedo a actuar, pensando que vamos a perder.... Palante coño y si fallamos, a intentarlo otra vez.....

Eastriver dijo...

Muy bueno... ¿Escribiste alguna vez una novela negra? El género te reclama...

Odiseo de Saturnalia dijo...

El que no juega, ni gana, ni pierde... me han gustado perderme en tu intento, que por cierto, me ha gustado.

Geraldine, dijo...

pasaba a conocer el blog...gracias por pasar por el mío y comentar...escribir es un don y veo que tu lo haces muy bien...

panterablanca dijo...

Si no se lucha, no se ganan batallas :-)
En cuanto a las librerías sólo son comercios, se abastecen de lo que vende, y por desgracia lo que se vende no siempre es lo mejor, sino lo más publicitado.
Besos felinos.

Lansky dijo...

Ese mediopensionista de manicomio de provincias es genial

Frank Invernoz dijo...

El que no arriesga no gana y el que apuesta generalmente pierde, porque en la vida se pierde mucho para ganar muy poco o siempre se pierde para no ganar nunca.

Nanny Ogg dijo...

La suerte no viene sino vamos a por ella, sentarnos a esperar lo que nos depara el sorteo no es la mejor manera de atraerla. La suerte, esquiva y vanidosa, prefiere que la persigamos, la rondemos y la conquistemos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me ha llamado la atención que la mejor forma de salir de Cástulo sea vivir en Cástulo: es una metáfora exacta del laberinto.

nueva gomorra dijo...

Muchas gracias, Jesús.
Luego me cuentas qué te ha parecido el libro de Aira. A mí me ha gustado mucho todo lo que he leído de él. En el próximo número de La Rara, la nueva revista de Rakel Rodríguez, hay un especial sobre él.
Un abrazo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como siempre estupendo. Por aquí ando echando un vistazo por tus cosillas. Pasa un buen fin de semana.

Saludos y un abrazo.