BUSCANDO SILENCIO



Con aire templado busco silencio, es un día más de tantos para viajar por la ciudad de parada en parada, desde el interior del vagón no oigo el tilín de la campana que suelo escuchar cuando se aproxima al andén, hacía falta una buena información tranviaria y ya la tenemos, Diario Jaén la llama Lanzadera hacia el futuro, buen título que nos intenta hacernos parecer que el infinito realmente existe, que el viaje no tiene final, matices del que escribe simplemente.
Me asombro a mí mismo leyendo en el asiento de un modo inagotable esta revista que hoy tengo en mis manos, veo el buen hacer de alguien que sé que estuvo en Barcelona y en Santa Cruz visionando tranvías, de momento lo bueno es que viajo en silencio, mañana será lunes y sé que algo no me fallará, breve período de tiempo para volverte tan exigente a pesar de la sencillez del revestimiento pronosticado en los mentideros, el verde que cubre los raíles no es tan fácil verlo desde el interior, es mejor verlo desde fuera viendo el tranvía pasar, valorarlo desde el exterior para no sentirte incómodo si no has conseguido verlo claro una vez dentro. Prefiero seguir así hacia el silencio, sin pensar en nada, la sensatez ha vuelto a predominar las vidas y los ambientes, creer en los que creen en la palabra antes que en la extraña mirada, los pocos pasajeros del domingo por la mañana en el tranvía permanecen así, unos hablan y otros no, llevo meses viajando en este tranvía y hoy por fin he comprado la revista, dos puntos comparativos, el interior de donde viajo y el interior informativo, al llegar a casa todo ha sabido como siempre a poco.

18 comentarios:

Cornelivs dijo...

Cuantos malos ratos frente a los semaforos nos ahorrará el tranvia a los que vamos de fuera.

Por cierto, ¿cuando comienza a funcionar?

Saludos.

madison dijo...

Puedes creer que nunca he subido a un tranvia?

Lansky dijo...

tranvías los de Lisboa, especialmente ese que se 'columpia entre el Barrio Alto y la Alfama, pasando por la Baixa

Arturo Valmonte dijo...

Los mejores tranvías son los que, como el de Valencia o el de "El espejo en el espejo" (Michael Ende), llegan hasta el mar.

Saludos

LUCIA-M dijo...

Nunca subí a un tranvía pero como me gusta tu relato.
Excelente blog, gracias por enseñarme el camino
Besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es curioso: el tranvía, como símbolo, es nostalgia, no futuro. Aunque comprendo que sea un avance para comunicar la ciudad.

Jo March dijo...

Pensaba que era de las pocas que nunca ha subido a un tranvía, pero ya leo que no...
Besitos.

TriniReina dijo...

Los tranvías me parecen vehiculos muy poéticos, aunque jamás he subido a uno, al menos desde que tengo memoria.

Saludos y silencios buscados

CAOS dijo...

A veces hay fuego, otras, escarcha.
A veces se viaja en tranvías, otras, marcando huellas sobre asfalto, o arena.

A veces se busca el silencio, y muchas otras veces, se buscan las palabras...

Gracias por la visita.

Lola dijo...

Esta ciudad está muy poco aprovechada, necesitamos darle vida entre unas cosas y otras. El tranvía va a ser una de ellas y otras actividades culturales que se están organizando en los últimos tres años... Queda mucho pero se está consiguiendo poco a poco... Un beso

TORO SALVAJE dijo...

Los tranvías de aquí y los atropellos se llevan muy bien.

Saludos.

Miguel Baquero dijo...

Yo creo que es uno de los viajes más bonitos que se pueden hacer, el viaje en tranvía (sentado, eso sí, y si afuera está nublado, mejor).
Gracias por tu visita.

elena dijo...

Ay, el silencio que, para muchos, se ha convertido en un lujo...incluida yo.

Anónimo dijo...

Un detalle con el tranvía, con tu ciudad, con el suplemento del diario jaén.

Un beso Jesús. Lola.

Jarttita. dijo...

Qué placer sentarte en un tren (o tranvía) y dejarte llevar, con las manos y los ojos libres para todo.

anapedraza dijo...

Si tranvía sirvió de herramienta para hacer tan grato viaje, creo que el tranvía de tu ciudad tiene un viajero ganado.

Yo sólo he montado un par de veces en tranvía, en Alemania y casi ni lo recuerdo.

¡Un abrazo!

Miguel

Toni Sagrel dijo...

Viajar hacia el silencio.

El silencio es la quietud de la reflexión. Buscar silencio es encontrar la piedad de nuestras palabras.
Encontrar el silencio, es descansar para seguir buscando.

Cuánto puede dar de sí, viaje tras viaje en un espléndido tranvía.

Juanjo dijo...

Me gusta el tranvía, sobre todo, por la vida que se ve fuera y por la que se vive dentro.