
Mi orgullo de conformista social no se resiente al encontrar por azar en la recién renovada biblioteca municipal de la calle Maestra una obra de teatro cuya representación ya supuso un fracaso debido a las críticas adversas el mismo día de su estreno, la obra como libro consumible de lectura no aparecía por ninguna librería, la propia red incluso invitaba al pirateo descargable dado su escaso tamaño, mientras en el Café Mont elado alguien se quedó esperando por no poder completarse mi parte de la cita.
El argumento es fácil, (Richard Rowan y Bertha) la relación hombre y mujer como pareja que viven en relación extramatrimonial, gracias a ella él consigue llegar a ser un gran artista hasta que aparece el periodista primo de ella (Robert Hand), algo que no es óbice para declarar su enamoramiento por Bertha. Richard la quiere, aunque por otra parte desea que ambos lleguen hasta el “final” de la situación, todo sin que la historia aclare si la protagonista pareja iniciática de Richard y Bertha están legalmente casados con terceros aunque dormiten y forniquen juntos, consintiendo ambos al periodista su entrada al terreno de juego.
Del argumento y esta historia a tres decido pasar un poco, la leo sin ponerle mucho interés, me gusta fantasear con los protagonistas invisibles, imaginar cómo será la vida de los respectivos cónyuges matrimoniales Richard y Bertha que no aparecen en la historia y que tampoco sé de su existencia y si el autor cuando creo a los primeros y al amante de ella pensaba en el abandono de estos inexistentes protagonistas. Podía bien tratarse de un triángulo a cinco en el mejor de los casos.
Descubro en el interior de mis pensamientos que ambos dos desconocidos de la obra se conocen, que pueden compartir horas juntos, que siempre existirá la duda del resto de los mortales sobre si sí o sobre si no, otra obra odio sexo amor donde los personajes que no salen al no estar sí parecen luego evolucionar hacia su propia realidad, la realidad también de aquellos que no se ven, he sentido a veces apetencia de ser el protagonista inexistente de más de un argumento literario, teatral o fílmico, el tercero en discordia o no como personaje marital.
RICHARD. Sí Bertha. Eras mi esposa en el exilio.
La rotura de la virginidad del alma, el marido formalizando la entrega de su esposa a su amante, las llamadas telefónicas que se callaron de repente, Richard Rowan se la entrega a Robert Hand sin que Bertha sea su esposa, los tranvías rugen por las calle de Dublín, el Dublín de Jame Joyce, de sus adeptos y secta pegadiza a su figura. Exiliados, James Joyce.
7 comentarios:
Aun renovandose siempre surge algo del pasado que nos recuerda como era todo antes...
El azar que lleva a encontrar de esa manera un volumen de teatro que contiene una pieza fracasada en una biblioteca tiene mucho de destino trágico.
A esto lo llamo iluminar la cara oculta de la luna. No es fácil. No todo el mundo tiene la inquietud, la necesidad o el arrojo para hacerlo. Y ocurre que, cuando nos lanzamos, a menudo terminan así las cosas: creando un mundo más interesante que el que se nos propone.
en ninguna de las dos caras de la luna hay oxígeno que permita la vida, así igual con las parejas, triplejaso quintuplejas
Los que no salen en las obras, o aquellos que los amantes nunca mencionan en sus conversaciones, siempre existen, y casi diría, que lo dirigen todo.
Besitos.
Algo así como querer ser las luces que veía Max Estrella.
Renovarse sin enterrar el pasado es complicado.
Gracias atrasadas por tu visita, un placer.
Besos.
Publicar un comentario en la entrada