El club de los escritores suicidas


Tango

Quiero escapar del pesimismo. Alberto Olmos se acaba, su presencia se torna difusa, en casa falta una obra suya de título Tatami, es una mierda esta vida, perder un libro en tu propia casa sin haberlo prestado, me aguanto y me da igual, cuando quiera aparecer que aparezca, quería tener todos los libros de Olmos juntos, colocados todos en el mismo lugar para posibles relecturas en 2.011 sin poder cumplir mi propósito de momento. Sólo la obra completa de Enrique Vila – Matas permanece unida en casi unos treinta centímetros de largo de estantería sin que falte nada, sin que nadie lo toque.
Aparco a Óscar Esquivias durante una escasa semana partida, estos días de ineludible trasiego no iba a prestarle la atención que merece, tengo ya sus tres tomos, el primero acabado ya para otras lecturas más analíticas. Opto esta misma tarde por algo más liviano, algo descubierto en Babelia de un tal Édouard Levé de título Suicidio, fue escrito desde las sombras de la propia muerte, mis compañeros de trabajo de miran de forma cada vez más rara por mi extraña afición a leer libros de escritores que un día u otro optaron por suicidarse, Édouard Levé, Ernest Hemingway, David Foster Wallace, Félix Francisco Casanova (este murió de un escape de gas). Nos habla de humillaciones en la distancia entre otros factores que le llevaron a un suicidio escandalosamente bello que nadie se atrevió a explicar, hacer la vida más intensa de los que sobrevivieron aunque en un espejo contemplen el tedio o lo absurdo de sus vidas. Ser el espectador y nunca el actor de tu propia vida, compartir el visionado de tu propia actuación con el resto, percibir luego tras actuar la vida real en completa soledad, volviendo a ser un extraño de ti mismo en esa realidad donde sólo hueles a orín y a mierda.

8 comentarios:

madison dijo...

Me atrevo a recomendarte un libro titulado Mi suicidio, de Henry Roorda.
Solo he leido A bordo del Naufragio, de Olmos

Lola dijo...

La foto me ha impresionado, el tango es el baile más entregado que pueda existir. Me gusta imaginar que la vida lo es para poder entregarme a ella por entero, salga como salga...

Carla Kowalski dijo...

Interesante opinión.

Lansky dijo...

Olmos y Vila-Matas, toda su obra junta ¿Tienes sitio para Baroja, Galdos, Benet, Vázques Montalbán, Marsé, Pla, Delibes, Fernández Santos... o esos dos genios ocupan todas tues estanterías?

Feliz año nuevo y que lo sea de veras si tu quieres

J. G. dijo...

De Benet también tengo toda su obra, pero ocupa más que la de Olmos y menos que la de Enrique Vila, Marsé y Pla algo suelto, Vázquez Montalbán fue trasladado al hogar paterno, casi todo además también. De Galdós no tengo nada y de Baroja ayer compré su trilogía La vida fantástica.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Baroja, aunque no esté de moda.
Conozco muchos suicidas que murieron de muerte natural. Por cobardía, sobre todo.

cien veces no debo dijo...

Uy qué duro que termina tu post! Yo también pierdo libros que nunca presté y no quiero ni pensar los que perderé cuando haga la mudanza de biblioteca de una casa a otra :(
Saludo

oliva dijo...

He buscado en la red: famosos escritores suicidas -si, es lo que se me ha ocurrido- y, me sorprendí al leer todo lo que hallé: Alfonsina Storni, Leopoldo Lugones, Jack London, Alejandra Pizarnik... no conocía ninguna de estas muertes.

Siempre he pensado que tomar una decisión como esa es de ser valientes, a pesar de que el coraje y la osadía se demuestran enfrentándose al dolor y a la resolución del conflicto... qué trascendental!

saludos.