Galería de fantasmas

Las redes sociales me molan más cada día, haces nuevos amigos desde la propia nada, algunos van y otros vienen sin saber su origen o destino, la mayoría invisibles y desconocidos, algunos se atreven incluso a dictar una imaginaria sentencia sin contenido que te acaba condenando, puede venir el indulto si tienes suerte, pero también te puede caer una segunda condena sin fecha de vista o de la llegada de la resolución. Como es vida virtual todo es irrelevante, si se quiere extrapolar la situación a la vida real me da por pensar que no somos diseño de nadie ni mis cibernéticas o reales pautas de vida van encaminadas a contentar o descontentar a alguien. Si mezclamos lo real con lo virtual, lo erótico o a veces soez predominará sobre lo artístico, o al revés, todo dependerá de los ojos del observador o el grado de confianza o conocimiento de tus gustos o aficiones que pesen sobre ellos con respecto a ti. Igualmente, en uno u otro caso esos desaparecidos que un día asomaron virtual y brevemente en tu vida formamos conmigo mismo incluido una peculiar galería de fantasmas desdibujados por las neuronas contrarias sean o no cibernéticas, revistiendo todos una fácil moldeabilidad de cara a una posible manipulación por parte de terceros. En estas redes sociales al final perdemos nuestra propia naturalidad y libre albedrío. Prefiero huir de esos corrillos virtuales en los que sus miembros van y vienen, mejor los amigos de carne y hueso que puedes encontrarte por la calle Cerón o en la Metrópolis, aquellos a los que les puedas dar una palmada en el hombro o un beso en la boca.


Fotografía de Jesús Garrido

El bolso se le cae al suelo en el salón, de repente y por una vibración interior se pone reptar como un loco por el suelo, su ex marido piensa que es el teléfono móvil que se ha conectado con la accidental caída desde los muslos de su ex mujer, es el consolador dice ella, él se había perdido algo, ambos no se mueven, dejan al bolso que realice sin interrupción su lento discurrir vibratorio por las baldosas, mientras el ex fantasea con el culo de la mujer que monta en la bicicleta estática en el gimnasio a ella le prestan un consolador que va de mano en mano en un grupo de amigas. Ignoro si Silvia Sánchez Rog (guapa en una foto a poca luz) tiene ex novio, sus historias sí, profundiza en ese punto de la relación, da igual el antes, lo que importa es el ahora, en el capítulo que da título a su libro editado por Lengua de Trapo La mujer sin memoria y otros relatos la protagonista sólo recuerda el después de cada polvo consumados todos a salto de mata, el lector resulta engañado, busca los detalles del antes, o mejor dicho del durante, no los encuentra, así no vale.

9 comentarios:

Lansky dijo...

Detesto las redes sociales, como detesto los teléfonos móviles, como me gusta internet y los blogs (como celui çi)y los e-mails, por tanto, no creo que sea tecnofobia, sino gilipollofobia (fobia a la densidad alta de gilipollas, no digo que todos los que los frecuentan lo sean, pero tienen más tolerancia al gilipollas medio que yo)

J. M. dijo...

no opino como lansky, al que admiro, por un motivo muy sencillo: los blogs son redes sociales; por lo tanto, si detestas las redes sociales detestas los blogs.

otra cosa; esa foto que has colgado y es tuya, J.G., tiene toda la pinta de haber sido tomada de extranjis y sin pedirles permiso a esos culos para dejarse fotografiar.

un saludo; y dile a javi canaves que se pase a verme, que hace tiempo que no me dice nada

Lansky dijo...

No, JM, no son redes sociales, y la prubea es que se puede tener un blog y no autorizar comentarios, pero los twenty y demás solo son comentarios

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

La vida virtual es tan irrelevante como la no virtual, me temo. Así vamos.

Sombras Chinescas dijo...

Esos corrillos virtuales tampoco se diferencian mucho de los de toda la vida: hay quien pasa de largo y quien deja huella, pero, sobre todo, mucha murmuración y maledicencia.

Felices fiestas.

JARDÍN DE ESTATUAS SIN OJOS dijo...

El paisaje en las redes sociales se puede volver tan obsceno como el de las calles que se transita a diario. Todo depende, creo, del uso de las redes sociales. He conocido gente magnífica con la que comparto temas literarios y punto. Digo "y punto" hasta cierto punto -valga la redundancia-, pues en contadas ocasiones y de forma puntual se da, a través de mensajes ocultos, algún contacto más humano. Me parece una maravilla poder compartir con lectores activos una literatura de altura. Gente que procede de todos lados del mundo y que te hace recordar que el infinito es la sorpresa de los límites.
En esos contactos da igual el estado civil, la edad, el color de los ojos, la indumentaria... Son las palabras las que revelan ese lado del silencio que puede ser pronunciado...

oliva dijo...

no he participado en ninguna red social, pero si tengo esta referencia: intercambiar comentarios en los blogs. Lo único que he percibido es que los amigos virtuales son más susceptibles que los reales y entiendo que los reales son muy, muy sensibles por tanto, casi, casi siempre trato de ir con cierta prudencia por la red. Precisamente ayer, comentaba este tema con una amiga. Ésta hizo un comentario a una fotografía; el asunto es que el comentario era muy sincero y la esposa del fotografiado le contestó con muy malas formas y modos, por tanto, mi amiga ha dejado de comentar.

No he leido el libro que sugieres, pero sí buscando en Lecturalia información sobre libros y allí la hallé... divertido y bastante irónico. Intentaré leerlo.

Un abrazo y que en el nuevo año se cumplan algunos de tus deseos.

Lola dijo...

A mi me gustan y procuro dosificar mi participación en las redes sociales. En mi blog, me vuelco porque eso me apasiona. Besitos Jesus

Catalina Zentner dijo...

Me pasa que gente de la cual no tengo la menor idea, me piden amistad en una red social.
Asi que comprendo tu postura, aunque sigo en ella por razones familiares.
Te dejo un saludo cordial y los deseos de un buen año 2011.