LA CONTEMPLACIÓN DE LAS MUSAS



¿Para qué quiero a mis musas y su indirecta contemplación? Escribir con ellas otras veces y otras dejarlas en el olvido, escribir en la fría madrugada escuchando a Hans Zimmer y su composición para el film Black Rain, bonita melodía de influencia nipona, Zimmer es todo un referente del mundo del synthpop y new wave ese como se escriba, escribir con dulce sinfonía de sintetizadores. Pertenecer a un club de lectura con dudas sembradas de si es club o no, la Avenida Nevski me ha traído a la memoria algunos solitarios paseos por los grises pasillos de mis años en Cástulo, amor y muerte en permanente estado de unión para el protagonista Poskariov el pintor, el teniente Pigorol más bien es con honores rendido, un capítulo extraño de las Novelas de San Petersburgo de Nikolai V. Gogol, era la última a leer, mi libre albedrío ha tenido buen olfato de lectura, ha sido la mejor de la obra con creces.
Vuelvo al club de lectura, Inquietud en el paraíso de Óscar Esquivias, la primera entrega de una trilogía que hay que leer en grupo a nivel virtual, no sé por qué se fían de mí, invisibles comentarios de texto virtuales y a nivel grupal con comida de hermanamiento en el frío Burgos del Espolón transformado también en una especie de Avenida Nevski, mientras a leer, a mezclar Esquivias con Gogol, a buscar en Inquietud en el paraíso alguna parábola o apólogo que nos haga extraer una certera moraleja que nos explique qué hacemos aquí, bienvenidas sean todas las musas contemplativas.

8 comentarios:

Lola dijo...

Porque la contemplación de tus musas, nos contagian a nosotros con lo que escribes...

madison dijo...

Es verdad, bonita melodía...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Ofú que ligeras de ropa, van las musas... jajaja

Saludos y un abrazo.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Ay...que caíste en la rede de los acequianos...yo no se si la seguiré esta vez, pero tiempo, lo que se dice tiempo mucho no hay...un abrazo paisano..para tierras de Jaén marcho.

oliva dijo...

si tu estás por el club de lectura de Pedro Ojeda Escudero, aún será más interesante y reflexivo. Solo hay que leer esta entrada y admirarse con esta comparativa: el frío ruso de San Petersburgo, la música de Black Rain y la novela de Óscar Esquivias...

saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En Burgos hay un proyecto de tranvía que nunca se hará o tardará, al menos, tantos años que el de tu tierra habrá envejecido. Así que si vienes a la comida en el frío Burgos te llevaré en recorrido fantasmal por sus vías.
En cuanto a las musas, hace tiempo que no les hago mucho caso.

Merche Pallarés dijo...

¡Bienvenido al club! Me ha gustado mucho tu artículo mezclando a Gogol y a Esquivias. Espero tener tiempo para seguirte. ¡Feliz Navidad! M.

BIPOLAR dijo...

A mi me fascina Zimmer

Su señorita en pelota picada tiene el efecto del Gel de los limones del caribe